El país suramericano desembolsó cientos de millones de dólares para la construcción de buques petroleros que nunca llegaron a sus costas
Internacional.- Las sanciones impuestas y ratificadas por EE.UU. a Venezuela han sido el río revuelto en el que han pescado algunos países de la región para evadir las millonarias deudas que mantienen con la nación suramericana, sostiene el académico y periodista Werther Sandoval.
En entrevista con RT, Sandoval argumentó que en el contexto de las medidas coercitivas unilaterales, países como Argentina, Brasil y Portugal encontraron un escenario "muy favorable" para negarse a cumplir con los compromisos establecidos durante el Gobierno del fallecido presidente Hugo Chávez, que implicaban la construcción y entrega de varios buques petroleros a Venezuela.
Hasta 2024, según un artículo de Sandoval publicado en Últimas Noticias, la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) "tenía contratos para la construcción de 18 buques, que se han mantenido en estatus de ejecución en los astilleros ubicados en Argentina, Brasil, Irán y Portugal".
Conforme a lo escrito por el profesor universitario, que cita un informe interno de la petrolera, la cifra se desgrana así: dos buques producteros, diseñados para el transporte marítimo de crudo, de 47.000 toneladas de peso muerto (TPM), en Argentina; dos producteros, de 47.000 TPM, en Brasil; ocho Panamax, exclusivos para transitar por las esclusas del Canal de Panamá, de 70.000 TPM, en Brasil; dos asfalteros de 27.000 TPM, en Portugal, y cuatro tanqueros aframax de 113.000 TPM, en Irán.

De este contingente, afirma Sandoval, Irán ha sido el único que ha entregado dos de los cuatro acordados, pese a que también sufre el efecto de las sanciones de EE.UU. De resto, no existe información "de las diligencias ordenadas para completar la construcción de los buques o resarcir a Pdvsa los desembolsos efectuados".
El río revuelto de las sanciones
El desconocimiento de los poderes públicos venezolanos por parte de algunos países de la región ha sido uno de argumentos que han esbozado los gobiernos deudores para no saldar sus cuentas con Caracas.
A juicio de Sandoval, las sanciones contra Venezuela han sido el paraguas bajo el que se resguardan los gobiernos para no pagar, por lo que tampoco estarían interesados en su eventual levantamiento. De hecho, él considera que incluso podrían presionar hacia Washington para que las mantenga.
"Tal como están las cosas, de seguir encaminándose hacia un reconocimiento del Gobierno venezolano, los países van a verse en un aprieto, porque van a tener que sentarse a negociar", dice el experto petrolero.
En ese contexto, uno de los recursos de los que podría valerse el Estado venezolano sería el de acudir a las instancias internacionales para solicitar que se entreguen las embarcaciones convenidas o se reintegre el dinero entregado.
20 años no es nada
En 2004, los presidentes Chávez y Néstor Kirchner, de Argentina, suscribieron un acuerdo para la reparación y construcción de tanqueros para Pdvsa en el Astillero Río Santiago, en la ciudad de Ensenada, perteneciente a la provincia de Buenos Aires, según refiere la prensa de la época. Han pasado más de 20 años y Venezuela no ha visto los buques en sus aguas.
En esa oportunidad, el líder bolivariano manifestó que el astillero se encargaría de la fabricación y mantenimiento de ocho buques para los que Pdvsa destinaría 37.000 millones de dólares, en siete años.
Conforme a ese mismo medio, tras ese contrato inicial hubo un desembolso de 112 millones de dólares para la fabricación de los tanqueros petroleros Eva Perón y Juana Azurduy. Sin embargo, hasta 2018, ninguno había sido entregado.

En otro artículo publicado en 2024, Sandoval sostiene que hasta ese año Argentina seguía sin cumplir con su parte del contrato. Además, se habrían desviado 23 millones de dólares para erigir el Estadio Único Provincial durante la gestión del entonces gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, y actual ministro de Turismo del presidente argentino, Javier Milei, según una denuncia del dirigente peronista Martín Ayerbe, durante una entrevista con el medio Realpolitik Televisión.
Paralización en Brasil
En 2024, Sandoval alertó que en Brasil aún se estaban construyendo dos buques de 47.000 TPM, como parte de un contrato suscrito en diciembre de 2006 durante el primer Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, sin que se reportaran "avances físicos". Esa situación lo hacía suponer que el proyecto estaba "paralizado".
El acuerdo inicial fue establecido en 113 millones de dólares, aunque posteriormente se incrementó a 173.
En cuanto a la embarcación, conocida como 'EI494', hasta finales de 2023 tenía una "ejecución física de 60,89 % y financiera de 68,17%", mientras que la nave conocida como 'EI-495' tenía una "ejecución física de 19,14 % y una ejecución financiera de 40,27 %", refiere Sandoval.
Un astillero que ya no existe
En 2010, en una visita de Chávez a Portugal, se reunió con el entonces primer ministro portugués, José Sócrates, con el objetivo de firmar un contrato de financiamiento para la construcción de dos buques asfalteros entre Pdvsa y el Banco Espirito Santo, recoge la página web Todo Chávez.
Se tenía previsto que estas embarcaciones se ensamblaran en los astilleros Viana do Castelo, que dejaron de funcionar en 2014.
Al respecto, el Correio de Venezuela sostiene que hasta 2017 la construcción de las embarcaciones "nunca llegó a avanzar", a pesar de los 128 millones de euros que había destinado el país suramericano para ello.