El segundo círculo estaba formado por un grupo de sicarios de élite, muchos con entrenamiento especializado y armamento de alto calibre. No operaban solo como escoltas, sino como una fuerza de reacción capaz de contener o de disuadir operativos de captura, un blindaje armado que resultó decisivo para frustrar intentos previos de detención.
El tercer círculo, el más difícil de rastrear, operaba en el plano institucional. Carlos Flores, del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados en Antropología Social, señala que Oseguera Cervantes habría contado con redes de complicidad que incluían a funcionarios locales y políticos de alto nivel, clave para la expansión del cártel.
Fue solo en 2013 cuando la Policía de Jalisco abrió los primeros casos en su contra, vinculados a la muerte de un cocinero que trabajó en una de sus fiestas y a los asesinatos de unos pescadores.
Las fuerzas de seguridad mexicanas llevaron a cabo la operación contra 'El Mencho' el domingo. El capo murió tras un enfrentamiento con militares. La decapitación del cártel más poderoso de México no quedó sin respuesta. Los narcos desataron una ola de violencia, decenas de incendios y ataques a tiendas, quemas de vehículos y bloqueos de carreteras en varios estados del país.
Por su parte, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha transmitido el agradecimiento de parte de la Administración del presidente Donald Trump al Ejército mexicano tras el acontecimiento. Además, afirmó que Estados Unidos brindó apoyo de inteligencia a las autoridades mexicanas en esta operación.