Funcionarios de la administración de Trump, indicaron que esta medida incluiría una licencia general que flexibilizaría parte de las sanciones vigentes contra el país, permitiendo así que más empresas puedan adquirir crudo proveniente de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).
De acuerdo con fuentes citadas por Bloomberg, la licencia exigiría que cualquier acuerdo de suministro pase por el mercado estadounidense, con esto se le otorgaría a Washington un control más directo sobre los flujos comerciales y financieros asociados al petróleo venezolano.
En este sentido, se contrasta el esquema de la primera fase de entrega, que involucró entre 30 y 50 millones de barriles tras el secuestro de Nicolás Maduro, cuando solo un grupo limitado de traders tenía permiso para operar.
La ampliación del acceso a empresas, prevé que atraiga nuevos actores interesados en el crudo pesado venezolano, especialmente refinadores del Golfo de México que cuentan con infraestructura diseñada para procesarlo.