Desde el Palacio Apostólico, y luego de rezar el Ángelus, el Pontífice expresó que el mundo asiste a un retroceso donde la guerra parece "estar de moda".
El Santo Padre dedicó especial atención a la situación que atraviesa Venezuela tras la incursión militar de Estados Unidos. León XIV enfatizó en la necesidad imperativa de respetar la voluntad del pueblo venezolano. Según el sumo pontífice, la estabilidad en la nación bolivariana solo es posible si se detienen las agresiones externas y se prioriza el bien común.
La presencia de flotas militares norteamericanas en aguas del Caribe fue señalada por el Papa como motivo de "profunda preocupación". Advirtió que el aumento de tensiones en estas zonas estratégicas pone en riesgo la paz del continente. Instó a las potencias a buscar soluciones políticas pacíficas y abandonar la intimidación armada bajo pretextos de seguridad.
Durante su alocución, analizó el preocupante debilitamiento del multilateralismo a nivel internacional. Denunció que se quebró el orden establecido tras la Segunda Guerra Mundial. Para el Vaticano, sustituir el diálogo por la fuerza bruta representa un ataque directo a los derechos humanos que afecta también a Irán y Siria.
El Papa recordó que la paz requiere la "humildad de la verdad y la valentía del perdón". Criticó duramente a quienes utilizan las armas para afirmar su propio dominio y socavar el estado de derecho global. Su mensaje fue una invitación a recuperar la diplomacia constructiva para evitar que las ambiciones bélicas sigan segando vidas inocentes.
El obispo de Roma pidió oraciones por las víctimas de los recientes ataques en Venezuela y el Medio Oriente. La Santa Sede reafirmó que la dignidad humana debe estar por encima de cualquier interés nacional. Con este llamado, León XIV se posiciona nuevamente contra el intervencionismo y en defensa de la soberanía de los Estados.