De acuerdo con un funcionario estadounidense con conocimiento directo del operativo, la Guardia Costera logró subir a bordo del petrolero en las últimas horas sin encontrar resistencia ni hostilidad por parte de la tripulación, poniendo fin a una persecución que se extendió por unos 14 días. Dos funcionarios estadounidenses precisaron además que no había buques rusos en las inmediaciones cuando se produjo el abordaje, lo que evitó un posible choque entre fuerzas de ambos países.
Poco antes de la maniobra, varias aeronaves militares estadounidenses despegaron de bases en Gran Bretaña y se dirigieron hacia el noroeste, en dirección al petrolero, según datos de sitios de seguimiento aéreo. Registros de navegación también mostraron que el Marinera realizó un giro brusco en el Atlántico Norte horas antes de ser interceptado.
El Comando Europeo de Estados Unidos confirmó la incautación en un comunicado publicado en la red social X, en el que señaló que el Departamento de Justicia, el Departamento de Seguridad Nacional y el Departamento de Defensa “incautaron” el petrolero en el Atlántico Norte por violaciones a las sanciones estadounidenses.
En paralelo, la Guardia Costera estadounidense interceptó otro petrolero en el Caribe, identificado como M Sophia, según confirmó un funcionario estadounidense. El buque enarbolaba falsamente bandera de Camerún, de acuerdo con esa fuente, y fue detenido en el marco de la misma ofensiva contra embarcaciones sancionadas.