"Lo sucedido el 3 de enero en Caracas constituye una clara violación del derecho internacional", afirmó el viceministro de Relaciones Exteriores de Colombia, Mauricio Jaramillo, en referencia a la operación militar estadounidense del pasado fin de semana, durante una sesión extraordinaria convocada por su país.
"La democracia no puede ser resultado de la coerción ni de una intervención externa", agregó Jaramillo.
Por su parte, el embajador de Estados Unidos ante la OEA, Leandro Rizzuto, rechazó que las acciones de su país puedan considerarse una "intervención contra la soberanía" y aseguró que la retirada de Maduro del poder "acelera el camino de Venezuela hacia la democracia".
"Hemos detenido al jefe de una estructura criminal. Este hemisferio es donde vivimos y tenemos la obligación de protegerlo de amenazas como el narcotráfico, que acaba con vidas en nuestro país”, subrayó Rizzuto.
Rechazan amenaza contra Petro y Colombia
"Rechazamos las amenazas y las faltas de respeto contra nuestro jefe de Estado, elegido democráticamente", afirmó Jaramillo, quien pidió un cese de las "constantes amenazas" contra el territorio colombiano.
La reacción de Bogotá se produjo después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, asegurara que el mandatario colombiano, Gustavo Petro, "era el siguiente", y se refiriera a él como un traficante de drogas, tras la acción militar en Venezuela.
Colombia también advirtió que la actual crisis venezolana podría provocar una nueva salida masiva de migrantes y llamó a suprimir cualquier ataque contra objetivos civiles.
Piden respeto a la soberanía y una salida pacífica
"Pedimos de forma urgente respetar el derecho internacional y la soberanía de Venezuela. Solo los pueblos pueden definir libremente el uso de sus recursos naturales y sus formas de gobierno", dijo el embajador de México, Alejandro Encinas.
Otros países, como Chile, Guatemala y República Dominicana, se sumaron al llamado, aunque recordaron que en 2024 denunciaron como ilegítima la reelección de Nicolás Maduro, pero coincidieron en que una intervención militar "pone en riesgo la estabilidad de la región".
El embajador de Chile, Tomás Pascual, considera que la injerencia militar "no es el camino para una transición democrática" y subrayó que deben ser los venezolanos quienes definan el futuro de su país.