La CELAC Social enumeró múltiples señales de supuesto fraude electoral, incluyendo cambios de última hora en los lugares de votación, uso arbitrario de recursos estatales con fines clientelistas, la exclusión deliberada de observadores internacionales y la suspensión del derecho al voto de miles de ecuatorianos en el exterior. Según el comunicado, estas acciones reflejan una manipulación institucional que convierte el proceso electoral en una “burla” a los principios de la soberanía popular.
El organismo también criticó el estado de excepción decretado por Noboa, al que acusó de dirigirse selectivamente contra comunidades históricamente combativas, interpretándolo como una estrategia de represión para consolidar el poder en lugar de buscar el respaldo popular. Además, afirmó que Noboa no representa los intereses de las mayorías, sino que su estructura de poder se sostiene en aparatos de seguridad privatizados y alianzas con intereses extranjeros que promueven un modelo basado en el control y el miedo.
La CELAC Social advirtió que este escenario es el resultado de una operación antidemocrática planificada durante meses, aprovechando la maquinaria estatal para favorecer un régimen autoritario alineado con élites económicas y agendas foráneas, en detrimento del pueblo ecuatoriano. En respuesta, el colectivo hizo un llamado urgente a la organización, la resistencia activa y la movilización popular, instando a defender la democracia en las calles, barrios y comunidades.