Los cálculos consideran un terremoto a lo largo de la fosa de Nankai, una fosa submarina al sur del país de 800 kilómetros y que se extiende desde Shizuoka, al oeste de Tokio, hasta el extremo sur de la isla de Kyushu. Es el lugar donde la placa tectónica oceánica del mar de Filipinas se desliza lentamente por debajo de la placa continental sobre la que se asienta Japón, en un proceso de subducción. Los expertos vienen alertando de la posibilidad de un megaterremoto.
Grandes pérdidas en vidas y materiales
El grupo de trabajo de gestión de desastres estima que hasta 215 mil personas morirían por un tsunami, 73 mil por el colapso de edificios y 9 mil por incendios. Sin embargo, el número total de víctimas previsto (298 mil) es inferior a la estimación de 2014, según la cual morirían hasta 323 mil personas. Los cálculos llegan pocos días después de que un terremoto asolara Birmania.
Las pérdidas económicas ante un seísmo de dicha magnitud alcanzarían los 270 billones de yenes (1,66 billones de euros), en comparación con la estimación anterior de 214 billones de yenes (1,32 billones de euros), mientras que unos 2,35 millones de edificios quedarían totalmente destruidos.