dejando a su paso algunos árboles caídos y techos de viviendas desprendidos en el sur del país, pero
ni daños de gravedad.
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El
Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, con sede en Miami, informó que el ojo de Bonnie tocó tierra la noche del viernes en un sector de la frontera con Costa Rica.
El sábado por la tarde, el ojo del meteoro se encontraba a unos 205 kilómetros (130 millas) al oeste-suroeste de la capital nicaragüense y con vientos máximos sostenidos de 85 kilómetros por hora (50 millas por hora).
Se desplazaba al oeste a 26 kilómetros por hora (16 mph).
Fue una de las raras tormentas que cruza del Atlántico al Pacífico sin perder fuerza de tormenta tropical y, por lo tanto, reteniendo su nombre.
Los pronósticos indican que
la tormenta se fortalecerá en las próximas 48 horas para luego convertirse en huracán frente a la costa sur de
México.
Entretanto, el sábado se formó la tormenta tropical Bonnie junto a la costa de Carolina del Sur, amenazando con traer lluvias y vientos por un día o dos durante el fin de semana alargado por el feriado del Día de la Independencia, antes de mejorar para el lunes.
El Centro Nacional de Huracanes advirtió sobre la posibilidad de inundaciones repentinas a lo largo de la costa de ambas Carolinas hasta el domingo por la mañana.
A las 8 de la noche del sábado, hora del este de Estados Unidos, el ojo de Colin estaba unos 55 kilómetros (35 millas) al oeste-suroeste de Wilmington, Carolina del Norte, con vientos máximos sostenidos de 65 km/h (40 mph). Se desplazaba al noreste a 11 km/h (7 mph).
El centro dijo que una advertencia de tormenta tropical estaba en vigencia para un tramo desde el norte de Little River, Carolina del Sur, hasta Duck, Carolina del Norte. No se espera que la tormenta gane fuerza en su desplazamiento hacia el Atlántico el lunes, detalla AP.