El acusado había sido citado a declarar como testigo del martes de esta semana en un interrogatorio en el que participaron agentes especialistas en análisis de conducta de la Policía Nacional, que sospechaban de él desde que interpuso la denuncia por la desaparición.
Una muerte accidental y un desmembramiento en trozos pequeños
Tras confesar el crimen, que se produjo en el municipio de San Bartolomé de Tirajana, el hombre relató que la pareja enfrentó una disputa, ella le dio una bofetada y él se la devolvió, iniciándose un forcejeo que acabó con la mujer cayendo hacia atrás y golpeándose la cabeza contra el suelo, recoge la prensa local.
De acuerdo con su testimonio, esperó varias horas para comprobar si su esposa solo estaba desmayada, pero al constatar su muerte, se asustó y decidió deshacerse del cuerpo poco a poco. Así, durante dos días repartió los restos por distintos puntos del sur de Gran Canaria.
El autor confeso del homicidio especificó que desmembró el cuerpo en pedazos muy pequeños, de alrededor de cinco centímetros, con herramientas que tenía en la vivienda, como un cuchillo, un martillo y una sierra.
Una comitiva judicial se desplazó el miércoles a un supermercado y a un centro comercial de Playa del Inglés, donde Gallego afirmó haber tirado parte de los restos. En los dos puntos se hallaron restos humanos, que todavía deben ser analizados para comprobar que pertenecen a la víctima.
También se realizaron dos registros, uno en la vivienda en la que ocurrió el delito, donde se detectaron restos de sangre; y otro en el actual domicilio del arrestado, donde convive con una nueva pareja.
El jueves el Juzgado de Violencia sobre la Mujer ordenó que el individuo ingresara en prisión provisional, comunicada y sin fianza.