En tal sentido, la activista de Los Ángeles Wendy Guardado, una de las organizadoras de la acción dijo que optaron por esta medida como acción para solidarizarse con la población migratoria. También, varios distritos escolares, en especial en el sur de California, registraron altos niveles de ausencia de estudiantes.
Una maestra de una escuela primaria del sur de esta ciudad californiana comentó al diario Los Angeles Times que al menos 390 alumnos del total de 670 no fueron a clases y que muchos padres excusaron la ausencia de sus hijos a causa de la protesta.
Ana Cacatci a la filial en Chicago (Illinois) de la cadena NBC, comentó que "Mis padres emigraron aquí para que tuviéramos una vida mejor. Creo que tenemos que correr la voz y crear conciencia. Estamos aquí sólo para trabajar y queremos hacer esto por nuestros padres y nuestra gente y saber que tienen derechos".
La mujer fue una de las que participó en una manifestación en apoyo a la jornada que se celebró en Chicago, una de las ciudades donde la Administración de Trump ha efectuado desde la semana pasada operativos contra la inmigración irregular.
En varios comercios hispanos colgaron letreros que informaban del cierre para sumarse al "Día sin inmigrantes" y en solidaridad con esta comunidad.
Para Víctor Narro, director de proyectos del Centro Laboral de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), la protesta del lunes pone de relieve que con una población que envejece y las tasas de natalidad cayendo, la economía del país va a depender más y más de la fuerza laboral inmigrante.
"La eficacia de este tipo de movilizaciones depende más del mensaje", señaló a Los Angeles Times.