Internacional

Así planificaron el asesinato de fiscal antimafia paraguayo Pecci

Los agentes siguieron a los prófugos a través de Cartagena y sus alrededores hasta Medellín
6 de junio de 2022
Internacional.- Los autores del asesinato del fiscal antimafia paraguayo Marcelo Pecci, fueron descubiertos viviendo una vida de excesos por las autoridades, luego de haber recibido la suma de medio millón de dólares, unos 2.000 millones de pesos colombianos, por el sicariato.

La banda estaba compuesta por cinco personas, una madre y su hijo, encargados de seguir al fiscal Pecci y su esposa, Claudia Aguilera; el conductor de una moto acuática, el hombre que disparó a quemarropa y el jefe, encargado de conducir el carro que los esperaba en la playa.

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El equipo de investigación de la Policía y la Fiscalía, con apoyo de las autoridades de Paraguay y de la DEA, determinaron el rol de cada uno dentro de la mafia criminal, lo que les permitió hacerles seguimiento a los delincuentes hasta sus escondites en Medellín.

Los agentes siguieron a los prófugos a través de los sectores de Robledo, Estadio, Laureles y Lomas del Bernal, donde se movían libremente porque creían que habían engañado a las autoridades y que seguían buscándolos en Cartagena y sus alrededores.

Tras horas de vigilancia y con diferentes registros telefónicos y en vídeos de cámaras de seguridad, los implicados fueron capturados la mañana del viernes.

Según indicó el diario Semana, uno de ellos mencionó en voz baja que los había buscado una gente de Paraguay. Por otra parte, sus compañeros dijeron que era una equivocación y que hablarían cuando llegaran sus abogados.

Así ocurrió el crimen
Según los agentes policiales, los miembros de esta banda se habrían reunido al menos en tres ocasiones a finales de abril con emisarios criminales de Paraguay.

Aparentemente, les habrían indicado que era una ‘vuelta’ fácil, que era un empresario que se movía solo con su esposa, estaba de luna de miel y no tenía escoltas. La banda de sicarios recibió el 5 de mayo las últimas informaciones sobre la pareja, antes de tomar camino hacia Cartagena.

El asesino junto a su complice, se habían instalado en un modesto hotel del sector de El Laguito. La mamá y el hijo llegaron a otro hotel en una zona diferente para no despertar sospechas al dí siguiente, donde se quedaron del 7 al 9 de mayo. Mientras tanto, el último alquiló un carro estándar para moverse por la ciudad sin llamar la atención.

La mamá y el hijo actuaban como turistas mientras seguía a la pareja, momento en el que sus rastros quedaron en las imágenes de video. Entre el 9 y 10 de mayo, se trasladaron al hotel Decameron, donde su objetivo era no perder de vista a Pecci y a su esposa.
 
Por otro lado, el asesino y su cómplice permanecieron en el hotel la mayor parte del tiempo, mientras averiguaban sobre el alquiler de la moto acuática y el tiempo tardaba el trayecto entre ese punto y la playa donde ocurriría el asesinato.
 
La mañana del 10 de mayo, la pareja empezó a vigilar desde muy temprano a Pecci y a su esposa. Cuando los enamorados se sentaron a descansar y a tomar el sol, llamaron al sicario para indicarles las coordenadas exactas y vestimentas de las víctimas.

La madre e hijo abandonaron el hotel rumbo a la terminal de transporte, donde tomaron un bus que los llevó a Medellín. Mientras que los otros tres hicieron lo mismo en momentos diferentes, para no despertar sospechas.

Las autoridades cuentan con registros de por lo menos 80 llamadas que cruzaron los miembros de la banda el día del crimen y el anterior a este.
 
Entre las pruebas recopiladas están los recibos de este hotel por un valor cercano a los 3 millones de pesos. Los investigadores tienen colillas de facturas de cada uno de los pagos que hacía la banda de sicarios. (Con información de La Semana)
  

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VÍA Alam Guerrero
FUENTE Editoría de Notitarde