Durante el juicio, Mark Austin, abogado de Castillo, comentó que el último recuerdo del acusado sobre esa jornada fue que había consumido drogas con un amigo y desconocía lo que ocurrió después.
El acusado asumió su implicación en el crimen. "Asumo la total responsabilidad por mis acciones, aunque no recuerde nada de lo que haya pasado ese día debido a mi psicosis inducida por las drogas", expresó el asesino.
La pareja estuvo casada durante dos años y tenía cinco hijos, de entre 11 y 24 años. La madre de la mujer, Linda Castle, reveló que había encontrado papeles de divorcio en el auto de su hija tras su deceso, asegurando que "ella sabía que era hora de alejarse y por eso está muerta".
El fiscal Dan Rait reveló que el condenado ya tenía ocho sentencias previas por delitos graves, entre ellas una en 2014 por golpear a una mujer con un martillo. Además, cuando asesinó a su esposa se encontraba bajo el régimen de libertad supervisada y tenía una orden de arresto por no presentarse a una audiencia judicial tras una acusación por agresión a dos oficiales correccionales en la prisión estatal de Stillwater en 2020.