“Aquí hubo un pacto. La persona fallece hace un año atrás y la otra la mantiene desde ese tiempo en una maleta por el cariño que le tenía”, explicó el subprefecto Juan Fonseca.
La policía llegó a la monja después de que se difundiera un vídeo en el que aparece vestida con hábitos cerca del lugar donde se encontró la maleta con los huesos. Según las autoridades, la religiosa de 58 años falleció aproximadamente en abril del año pasado, presumiblemente debido a una enfermedad.
La otra monja no informó a las autoridades y decidió guardar el cadáver en una bodega. Sin embargo, el lunes, cerca de las siete de la mañana, lo dejó en la calle dentro de una maleta. Un reciclador tomó la valija, pero al sentir un olor extraño, la volvió a dejar en la calle.
“Preliminarmente el cuerpo no tenía lesiones atribuidas a terceros”, informó el fiscal a cargo del caso, Francisco Lana.
La religiosa tenía pensado sacarlo a la calle para darle sepultura después de que se fuera una de sus hijas que estaba de visita. “Frente a la probabilidad de que descubriera esta maleta con el cuerpo de su amiga, es que decide dejarla en la calle. Esa es la única explicación lógica que tenemos hasta el momento", agregó Lana.
Los restos de la fallecida fueron derivados al Servicio Médico Legal (SML) para determinar su identidad.