A raíz del accidente, seis niños, de entre 11 y 12 años, perdieron la vida al caer desde una altura de unos diez metros, mientras que otros dos menores resultaron heridos de gravedad.
La decisión de presentar cargos, casi dos años después del suceso, se produjo tras una "meticulosa investigación" realizada durante meses por el personal de WorkSafe Tasmania -el regulador de los derechos laborales en la citada región-.
"Los investigadores y el Ministerio Público han preparado y considerado una gran cantidad de documentos para llegar a esta decisión", remarcó Pearce, que evitó aportar más información al encontrarse ya el asunto en los tribunales, recoge el canal de noticias público ABC.
De ser encontraba culpable la empresa propietaria del castillo inflable se podría enfrentar a una multa de hasta 1,5 millones de dólares australianos (más de 975.000 dólares o casi 900.000 euros).
Accidentes relacionados con castillos inflables han ocurrido en el pasado en otros países como en España, donde al menos cuatro menores han muerto y más de medio centenar han resultado heridos en este tipo de atracción en los últimos 20 años.