Además, agregó que: "se construyó una narrativa contra (Hugo) Chávez, yo pude ver eso, se decide que el tipo es un demonio, y a partir de eso todos juegan en su contra. Sucedió con Chavez, sucedió conmigo, la cantidad de horas de televisión, radio, 60 portadas de revistas para crear una narrativa en mi contra que luego nadie pudo probar...".
"Por eso le dije a Maduro que existe una narrativa en el mundo de que en Venezuela no existe democracia y que su obligación es crear una narrativa con hechos verdaderos. Y voy a decir algo que no debería decir, porque fue una conversación entre presidentes. Le dije: 'tienes que firmar un documento con la firma de todos los partidos de la oposición, Parlamento, todos los movimientos sociales, gobernadores, en el que se pida respeto a la soberanía de Venezuela'. Porque se llegó a elegir como presidente a una persona que no existía. Y Venezuela sufre un bloqueo que es inhumano. Venezuela merece respeto".
Encendido, Lula reforzó el supuesto paralelismo entre Venezuela y Brasil, entre Maduro y él mismo: "Aquí mismo hemos tenido un troglodita que no cree en los resultados de las elecciones y quiso dar un golpe de Estado el 8 de enero". "Ustedes son periodistas y saben de lo que estoy hablando: el que construye la primera narrativa gana el partido", añadió.
"Siempre defendí la idea de que cada país es soberano para decidir su régimen político y sus asuntos internos", añadió el veterano jefe de Estado, de 77 años, que asumió el poder el 1 de enero de este año.
Esas declaraciones fueron confrontadas por varios presidentes. Durante la cumbre que reunió a los 12 países sudamericanos por primera vez en casi diez años, el uruguayo Luis Lacalle Pou se dijo "sorprendido" por el hecho de que Lula definiera como "narrativa" lo que sucede en Venezuela, y dejó una frase filosa: "Nosotros vamos a ser juzgados por nuestras acciones, allí tenemos que ir. No perdamos el tiempo, que la vida se termina y aunque algunos crean que no, los gobiernos también".
El chileno Gabriel Boric es, a sus 37 años, el presidente más joven de Sudamérica. Cuando nació, en 1986, Lula protagonizaba la segunda de sus seis campañas presidenciales. "A juzgar por la experiencia de cada uno, es el brasileño el que tiene que darle lecciones al chileno, pero no fue lo que ocurrió", destacó "O Globo". "No es una construcción narrativa, es una realidad", dijo con contundencia Boric, al que parte del gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) considera un presidente de izquierdas rendido a la derecha.
Esa sucesión de frases del lunes cambió el eje de la Cumbre, a la que Lula llegaba con una hipótesis de máxima -la resurrección de la Unasur, la Unión de Naciones Suramericanas- y mucha ambición.
"La Unión Europea (UE) creó el euro, ¿por qué los BRICS no pueden crear su moneda?", se preguntó el brasileño, que habló del "cambio geopolítico enorme" que avizora al plantear sus críticas al funcionamiento del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y su objetivo de que ese órgano se reforme y amplíe.
Fue, sin embargo, Venezuela el eje gravitacional a lo largo de toda la Cumbre, en la que Guillermo Lasso, presidente de Ecuador, y Mario Abdo Benítez, presidente de Paraguay, también cuestionaron las teorías de Lula sobre Venezuela. Alberto Fernández, presidente de Argentina, se plegó en cambio a Lula y celebró una reunión bilateral con Maduro, la primera en tres años y medio de gobierno.
Durante una extensa y por momentos eléctrica conferencia de prensa en la noche del martes, Lula se extendió en detalle acerca de sus teorías sobre lo que sucede en Venezuela y lo que la comunidad internacional debe hacer. "Las exigencias de democracia que se le hacen a Venezuela no se le hacen a Arabia Saudita, ¡es muy extraño!", dijo el jefe de Estado brasileño antes de criticar a la UE.
"Se lo he dicho a la Unión Europea. ¿Cómo es posible que ustedes, que son un patrimonio democrático de la humanidad, apoyen a un impostor en la Presidencia como Juan Guaidó".