De acuerdo con el relato, un agente del Grupo de Intervención y Rescate, pertrechado con una aparatoso traje protector, consiguió liberar al joven, visiblemente nervioso y que incluso irrumpió en llanto, de una muerte segura. Los explosivos estaban pegados a su abdomen y al muslo izquierdo. Previamente había recibido indicaciones de los expertos a través de un teléfono.
La Policía Nacional develó que el vigilante fue secuestrado en la noche por un grupo de desconocidos, quienes le adhirieron al cuerpo el dispositivo. Ya en la mañana los delincuentes trasladaron al hombre bomba hasta su trabajo.
Ola de violencia latinoamericana
Ecuador sufre una ola de violencia que tiene como principal protagonista al narcotráfico y que ha convertido a la inseguridad en la principal amenaza ciudadana. Los investigadores creen que detrás de este incidente están las bandas que aplican "vacunas" (extorsiones) a los comercios locales.
Un capítulo de terror con final feliz que recordó la cruel muerte de la colombiana Elvia Cortés, a quien unos encapuchados colocaron un collarín explosivo, fabricado con tubos y explosivos, en el 2000. Los delincuentes le dieron un plazo de 10 horas para que pagara un "rescate" de 15 millones de pesos colombianos.
La bomba hizo explosión cuando el artificiero la estaba desactivando, provocando la muerte de ambos. Durante años se creyó que las FARC estaban detrás de los dos asesinatos, pero finalmente las autoridades se lo atribuyeron a delincuentes comunes.