Pero, después de que han pasado ya 30 días de la tragedia surge la siguiente pregunta ¿Cuánto puede durar una persona viva los escombros? En el año 2005 ocurrió un hecho sin precedentes, luego de que una mujer de Pakistán sobreviviera 63 días atrapada bajo los escombros.
Los registros documentados de rescates históricos demuestran que, bajo condiciones microclimáticas específicas y con acceso fortuito a fluidos, la supervivencia puede extenderse semanas.
Entre los casos más prolongados reportados por equipos de salvamento destaca el de Naqsha Bibi, de 40 años, quien sobrevivió 63 días atrapada en una pequeña cavidad de su cocina tras el terremoto de Cachemira (Pakistán, 2005).
La mujer, logró permanecer con vida consumiendo pequeñas cantidades de agua que se filtraban por las grietas y restos de alimentos secos en descomposición. Al momento de su hallazgo —ocurrido de manera fortuita durante la remoción de escombros—, pesaba apenas 19 kilogramos y presentaba cuadros severos de atrofia muscular y desnutrición extrema.
En el contexto del terremoto de Haití de 2010, se documentaron dos rescates de alta complejidad: el de Evans Monsignac, quien permaneció 27 días bajo las ruinas del mercado central de Puerto Príncipe bebiendo aguas servidas filtradas a través del suelo —rescatado con sepsis y falla renal—, y el de la estudiante Darlene Etienne, de 16 años, localizada con vida tras 15 días de confinamiento gracias a la fuga de una tubería de agua potable cercana a su posición.
Por otro lado, en fallas estructurales de origen no sísmico destaca el colapso de los almacenes Sampoong en Seúl (1995). Allí,
Park Seung-hyun, de 19 años,
resistió 16 días (377 horas) en el
hueco de un ascensor ingiriendo agua de lluvia y pequeños fragmentos de cartón, lo que constituyó el rescate urbano más prolongado registrado en Corea del Sur.
De acuerdo con análisis médicos pos-rescate, la supervivencia de una persona atrapada depende de
variables fisiológicas y ambientales críticas. El acceso a líquidos es el factor determinante, puesto que la
privación total de agua desencadena un fallo renal agudo en un lapso de tres a siete días.
Asimismo, las bajas temperaturas en el microclima del espacio confinado disminuyen la tasa metabólica, lo que
reduce el consumo de oxígeno y la pérdida de fluidos por sudoración.