El avión papal aterrizó en el aeropuerto Tenerife Norte, donde fue recibido por autoridades del Gobierno español y del regional de las islas Canarias, así como insulares y locales, la embajadora de España en la Santa Sede, Isabel Celaá, y el obispo de la Diócesis Nivariense, Eloy Santiago.
De nuevo la inmigración será el eje de esta visita de poco más de seis horas a Tenerife, ya que las Canarias sufren una fuerte presión migratoria desde el continente africano, con miles de personas que llegan de manera irregular en embarcaciones precarias para huir de la miseria, guerras y persecuciones.
Este jueves, en Gran Canaria, el papa transmitió un durísimo mensaje a las autoridades europeas y de los países de origen, pero también a la sociedad, sobre el drama de cada ser humano que se ve obligado a salir de su tierra en busca de una vida mejor.