La agresión sexual habría sido grupal y los supuestos agresores tienen entre 11 y 12 años, de modo que, al ser menores de 14, son inimputables. Por este motivo, la Policía Nacional tan solo ha podido trasladar el caso a la Fiscalía de Menores, con el relato de hechos y los datos de los sospechosos.
La inimputabilidad implica que ninguno de los integrantes de este grupo puede ser sometido a un procedimiento penal ni recibir una sanción de esta naturaleza, con independencia de la gravedad de los hechos cometidos.
Por lo tanto, independientemente del resultado de la investigación, no se celebrará un juicio penal ni se generarán antecedentes para ellos, como sí ocurriría con una agresión sexual de esta gravedad si fuesen mayores de edad.
En situaciones como esta, la respuesta institucional se articula mediante medidas de protección e intervención a través de los servicios sociales, ya que el enfoque aplicable no tiene una finalidad punitiva, sino esencialmente educativa y de apoyo.
Los hechos se produjeron a mediados del pasado mes de mayo durante la celebración de una fiesta de cumpleaños en un local público. De esta forma, se produjeron fuera del entorno escolar, pero la víctima y los denunciados se conocen porque acuden al mismo colegio.
El Diario de Burgos relata que los cinco niños denunciados fueron expulsados del centro durante cinco días tras conocerse lo ocurrido. Posteriormente, fueron readmitidos, aunque separados del resto de la clase junto con otros compañeros "para evitar su estigmatización".
Según estas mismas informaciones, la niña tiene secuelas tanto físicas como emocionales derivadas del ataque sufrido. Pasados unos días tras los hechos y la denuncia, regresó a las clases.