El presidente estadounidense, Donald Trump, incluso sugirió un compromiso inminente durante el fin de semana, lo que contrastaba con la postura del portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, quien indicó que no era una afirmación que podría hacerse y denunció que Estados Unidos “cambiaba frecuentemente” de postura.
Aún así, el Mando Central de Estados Unidos (Centcom), informó los ataques del martes a instalaciones de lanzamiento de misiles y embarcaciones iraníes que intentaban colocar minas, precisando que actuó “con moderación durante el alto el fuego”.
Autoridades iraníes no han confirmado los ataques, sin embargo, el líder supremo Mojtaba Jamenei declaró que Washington está perdiendo influencia y que se aleja “cada día más de su antiguo estatus” en el golfo Pérsico. “Estados Unidos ya no tiene un lugar seguro en la región para llevar a cabo sus agresiones”, dijo.
El alto el fuego acordado el 8 de abril entre Estados Unidos e Irán fue seguido de semanas de bloqueos y amenazas. Los últimos ataques estadounidenses conocidos se remontan a principios de mayo, cuando el sur de Irán fue objetivo de un bombardeo, lo que provocó una respuesta del ejército iraní con ataques contra barcos en el estrecho de Ormuz. Una “pequeña escaramuza”, dijo entonces Trump.