Mientras las luces de Hollywood se encienden, el mundo observa una escalada bélica directa de Estados Unidos en Irán y las secuelas de la reciente incursión militar en Venezuela, hechos que han colocado a la Administración de Donald Trump bajo la lupa del derecho internacional.
Tras la tibieza de los Globos de Oro, donde el silencio institucional fue la norma, la gala de la Academia llega precedida por el eco de los recientes Premios Grammy, ceremonia en la que el mundo de la música rompió el protocolo: figuras como Bad Bunny, Billie Eilish y SZA utilizaron sus discursos para denunciar la deshumanización de los migrantes, portando con orgullo el pin «ICE Out» en rechazo a las deportaciones masivas y la persecución de la policía migratoria dentro de EE.UU.
Aunque la Academia suele optar por la neutralidad para evitar represalias gubernamentales, la gala de 2026 se perfila como un hervidero de expectativas en un momento donde el lenguaje de los derechos humanos parece reducirse a retórica oficialista.
Películas lideran las nominaciones
“Sinners", dirigida por Ryan Coogler, llega como la gran favorita tras marcar un récord histórico de 16 nominaciones.
El filme, que exalta la identidad y la resiliencia, cuenta con las destacadas interpretaciones de Michael B. Jordan, Delroy Lindo y Wunmi Mosaku. El éxito de esta producción afroamericana supone un fuerte contraste cultural frente a las políticas de exclusión que dominan la agenda de Washington.
A la zaga de Coogler se encuentran producciones de gran calado: "One Battle After Another", con 13 candidaturas, perfilada como la gran contendiente a Mejor Película, y «Marty Supreme», que suma 9 nominaciones y mantiene todas las miradas puestas en un posible triunfo de Timothée Chalamet.