Periodista venezolana se puso un pañal para vivir a plenitud el concierto de los Backstreet Boys (+Video)
En el revolucionario Sphere de Las Vegas
Espectáculos.- En uno de los shows del icónico grupo pop, Backstreet Boys, en su residencia "Into the Millennium" en el revolucionario Sphere de Las Vegas, la periodista venezolana Ana Alicia Alba decidió poner a prueba su determinación (y su vejiga) para contar de primera mano lo que significa ser parte del "BSB Army" en la era del Sphere.
La criolla tomó la curiosa decisión de usar pañal para sortear el problema ante la larga espera por un puesto en la barra de prevención, justo a los pies de Nick, AJ, Howie, Kevin y Brian.
En un video tipo crónica compartido en redes, Ana Alicia Alba comienza explicando su estrategia: "La entrada de acceso general es el único pase para estar en la barra de prevención. Hay que llegar temprano. Yo llegué a las 4 de la tarde. Esas horas de espera, lejos de ser tediosas, se transforman en una previa entretenida donde haces amigos, conversas, cantas, el tiempo se pasa rapidísimo. Pero la advertencia es seria: abandonar la fila, incluso para necesidades fisiológicas, significa perder el codiciado puesto".
Fue así como nació la idea de usar un pañal. "Último baño a la vista, hora de ponernos el pañal", relata entre risas frente a la cámara, mientras sostiene un refresco que bebe con "un poquito más de tranquilidad", aunque bromea: "Si tengo que usar el pañal, lo usaré, no pasa nada". Su reporte desde el terreno desmitifica la leyenda de que se puede pedir permiso para salir y regresar: "yo lo dudo, y de aquí no me muevo".
El icónico grupo pop ha llevado su residencia a un nivel que trasciende la música, convirtiendo cada noche en un viaje sensorial que comienza con una espera épica y termina con un reencuentro con los clásicos que definieron una generación. Con un setlist que incluye los 25 temas del álbum "Millennium".
Desde la fila, muchas horas antes de que se abran las puertas, se forja una comunidad unida por un solo propósito: Vivir la nostalgia de la manera más cercana posible. La promesa de visuales futuristas que envuelven por completo al espectador, con naves espaciales y gráficos retro-futuristas, y la oportunidad de cantar a todo pulmón "I Want It That Way" en un recinto de vanguardia, justifican cualquier sacrificio logístico.