"El arquitecto del sonido" con sus discos como solistas repitió éxito a la altura de Soda Stereo, dejó decenas de frases en el imaginario popular
Espectáculos.- A nueve años de la partida física del recientemente reconocido por Billboard como el mejor cantante de rock en español de todos los tiempos: Gustavo Cerati, este 4 de septiembre de 2023, se le recuerda por sus contribuciones al género musical que abarcan sus composiciones, la habilidad para tocar instrumentos y la capacidad de liderar el camino en una banda (Soda Stereo) de manera ejemplar.
"Hay quienes son muy buenos compositores, quienes son muy buenos guitarristas y quienes son muy buenos vocalistas. Cerati llenaba los tres casilleros. Y un par de definiciones más, aunque pocas referencias hay en ese sentido. Primero, Cerati era profesional. Prolijo, detallista en el fondo y en las formas, todos sus trabajos, rezumaban calidad", precisa una publicación de Clarín de Argentina.
"Era un artista brillante y camaleónico, más allá de la estética. Fue un músico que coqueteó (en realidad bastante más que eso) con la electrónica, como en sus experimentos con Plan V o en ciertos tramos de discos solistas como Bocanada. E incluso desde Soda Stereo, una banda que se nutrió de las mejores influencias, llámense The Police, The Cure, The Smiths o en un sentido un poco más disperso la movida de Manchester a principios de los '90, el shoegaze y el espíritu sónico de comienzos de la misma década. Y todo, siempre, 'al calor de las masas'.
¿Cómo fue su muerte?
"¡Hoy Caracas!, último show de este tramo", escribía el artista en sus redes sociales, en referencia al su final concierto en Venezuela en 2010. Gus tenía 55 años, cuando sufrió el 15 de mayo un accidente cerebro vascular (ACV). Fueron 52 meses de internación que el músico transcurrió en estado vegetativo en la clínica ALCLA en su Argentina natal.
Pasaron cuatro años, hasta que un día como hoy comunicaran que El fatídico día, en que el bautizado "arquitecto del sonido" falleciera como consecuencia de un paro respiratorio, noticia que confirmó lo que todos esperaban pero nadie quería que pasara.
“Se fue sin haber alcanzado la vejez, ni cronológica ni creativa. Con Soda Stereo primero, y luego en soledad, definió buena parte del rock nacional y latinoamericano de los últimos 30 años”, subtituló en 2014 ese diario el periodista Guillermo Dos Santos Coelho.
Desde lo musical, el hilo conductor de toda su carrera fue la fórmula "sensibilidad pop + actitud rockera de amplio rango". Desde sus letras, Cerati tuvo un gran mérito: logró que multitudes corearan versos que hasta ese momento parecían improbables como "Quiero un zoom anatómico" o "Yo conozco ese lugar donde revientan las estrellas". Dejó decenas de frases en el imaginario popular.
En retrospectiva, difícil es separar su carrera solista de la banda que arrancó con tres jóvenes enloquecidos con la new wave y que desde los sótanos del Café Einstein a principios de los 80 conquistaron América latina sin que mediara una década.
Estudiante de Publicidad en común con Zeta Bosio, el bajista de Soda, ambos formaron varios embriones de bandas sin demasiado vuelo hasta que Carlos Alberto Ficicchia Gigliotti (es decir, Charly Alberti), se decidió a conquistar a la hermana del guitarrista, María Laura Cerati. No lo consiguió, pero terminó de configurar el trío por excelencia del rock argentino. Primero como Los Estereotipos. Y luego, ya sí, como Soda Stereo.
Después del raid conquistador "a lo Hernán Cortés" (más de siete millones de discos venidos), Soda Stereo se despidió el 21 de setiembre de 1997 en River, en una serie de conciertos cuyo epílogo fue el "Gracias...totales". El grupo volvió 10 años después, en octubre de 2007. En el medio, una reunión en casa de Charly Alberti sirvió para reunir mínimamente los pedazos de un conjunto irremediablemente roto. "Hubo buena onda. Vamos para adelante", dijo Cerati en esa ocasión.
Dio la sensación de que para la vuelta faltaba, entre otras, una condición: que Cerati alcanzara en soledad cimas similares a la del grupo. Su carrera solista había comenzado cuando todavía la llama de Soda seguía viva pero languidecía en medio de las disputas internas, con el excelente Amor amarillo como piedra basal. Después de buenos discos como Bocanada y Siempre es hoy, repitió un éxito a la altura de Soda Stereo con Ahí vamos (cuando se volvió a meter en el habla popular con el verso "Qué otra cosa puedo hacer").
La aceptación popular estuvo acompañada por el reconocimiento y homenaje de pares y de la industria. Ganó cuatro Grammy latinos, tres premios MTV, un Gardel de Oro.
En 2006 los problemas de salud aparecieron en un nivel peligroso. Ese año, una trombosis lo convirtió, según sus propias palabras, en "una bomba de tiempo". Su último recital en la Argentina fue en diciembre de 2009, ante unas 25 mil personas en el Club Ciudad, donde había presentado su último disco, Fuerza natural."
Gustavo había dividido su concierto en dos partes. En la primera, recorría todo el álbum, casi de punta a punta. Sólo dejaba # (Numeral) para el final. "Puedo equivocarme / Tengo todo por delante / Y nunca me sentí tan bien", fueron las primeras palabras que cantó. Después, un show de esos que no se olvidan, que se llevó a pasear por casi toda la Argentina, México, Chile, Perú, Uruguay, Estados Unidos, Colombia, Venezuela...
Allí, el 15 de mayo, salió una vez más, a tocar. Como siempre. Fue en la Universidad Simón Bolívar, de Caracas, y volvió a repasar, con su banda, ese repertorio fantástico que había puesto a rodar medio año antes.
Entonces, cantó por última vez: "Uno es así / Dos distancias / Tres armonizan / Cuatro ruedan / Más cinco es la magia / Seis antes de descansar / Siete colores / Ocho mazos / Nube nueve / Diez conviene / Once, yo doce, / vos trece / Paré de contar."