Sus piezas son únicas, confeccionadas a medida del cliente mediante un minucioso proceso de patronaje y corte
Espectáculos.- La diseñadora de modas carabobeña, Rosa Zúñiga Camacho, traza una trayectoria que comenzó en la infancia y hoy se proyecta hacia escenarios internacionales. Su pasión por el dibujo de vestidos a los nueve años marcó el inicio de una carrera formalizada en 2012, cuando obtuvo su título en el Colegio Universitario Monseñor de Talavera. Bajo la tutela de docentes como Ixer García, Rosa Aldana y Aimara, Zúñiga perfeccionó las técnicas que hoy definen su estilo distintivo.
La conexión con el mundo de los certificados de belleza le abrió las puertas, clave para su expansión. Gracias a la intermediación de la diseñadora Ada Lugo, Zúñiga inició contacto con Mariela Atencio, colaboradora cercana del fallecido organizador Juan Carlos Pineda. Esta alianza permitió que sus creaciones viajaran a Malasia y China y, posteriormente, participara en la primera edición nacional de Miss Earth Venezuela, bajo la dirección del también diseñador, Prince Julio César.
El peso del bordado artesanal
Zúñiga se especializa en la alta costura, una categoría que defiende con rigor técnico. Sus piezas son únicas, confeccionadas a medida del cliente mediante un minucioso proceso de patronaje y corte. El elemento diferenciador reside en el bordado manual, mano de obra que requiere entre uno y tres meses de ejecución.
"Mis diseños son únicos. Lo que más me caracteriza es el bordado artesanal", explicó Zúñiga. Ella subraya la necesidad de reconocer este esfuerzo en el contexto local: "En Estados Unidos existen más de mil casas registradas como alta costura; aquí en Venezuela hay seis hasta el momento. La desinformación suele impedir que se otorgue al trabajo el valor que merece".
Una de las cumbres profesionales de su carrera ocurrió cuando uno de sus vestidos apareció en la portada de la revista Exclusiva, lucido por Thea Sichini, entonces reina de un concurso internacional. Para la diseñadora, ver su obra en medios extranjeros y en televisión, constituyó la materialización de un sueño largamente gestado.
Resiliencia ante la adversidad
El camino profesional no estuvo exento de obstáculos. Zúñiga enfrentó críticas públicas que afectaron su esfera personal, situación que superó mediante el enfoque en aspectos positivos y el uso estratégico de las redes sociales. Lejos de detenerse, aprovechó la visibilidad generada para solicitar oportunidades en concursos y pasarelas que antes parecían inaccesibles.
"Las personas siempre van a criticar. Lo importante es enfocarse en lo positivo", afirma la creadora. Agradece el apoyo de su familia, especialmente de su madre, hermanos y su tío Nicolás Zúñiga, así como la memoria de su padre, quien le obsequió su primera máquina de coser. Su fe en Dios permanece como el pilar central de su fortaleza mental.
Consejo para nuevas generaciones
Ante el panorama actual, Zúñiga ofrece una perspectiva clara para quienes se inician en el diseño o cualquier otra disciplina. Recomienda la perseverancia y la resiliencia frente a los tropiezos inevitables.
“No importa que no tengas todo; empieza con lo que tengas y sigue adelante”, aconseja. Relata cómo grababa contenido desde su habitación con un teléfono modesto, manteniendo siempre la excelencia en su producto final. Insta a los jóvenes a utilizar las herramientas digitales con responsabilidad y beneficio propio: "Tienes una herramienta que tus padres no tenían. Puedes llegar a nivel mundial. Aprovéchala para enfocarte en ser cada día mejor, sin estar pendiente de los demás".