El espectáculo fue preparado para el disfrute en familia. Por este motivo, cada pieza representó la preparación y esfuerzo de cada músico, así como la celebración de la excelencia y magia.
El telón lo abrió el Coro Académico, dirigido por la profesora María Gabriela Betancourt y Sikiu Domínguez, junto a estudiantes de la cátedra de Formación y Estimulación Musical T21 Down, bajo la tutela de Teresa Mosquera y Victoria Vásquez. En este bloque titulado “Momento de inclusión y luz”, los jóvenes músicos interpretaron la canción infantil "La Tribu".
Seguidamente, la Orquesta Académica, guiada por Ernesto Rangel, interpretó tres grandes obras que representan triunfos y esperanza: la Sinfonía n.º 1, del compositor alemán Johannes Brahms; Cavernas do Brasil, del maestro Ricardo Sousa-Castro y Júpiter, de la suite Los planetas del autor británico Gustav Holst.
Asimismo, la Joven Orquesta, dirigida por la profesora Mirian La Redonda, dio vida al Concierto N.° 21 para piano en do mayor, del maestro austriaco Wolfgang Amadeus Mozart. En esta composición, los pianistas Santiago Tamayo, Jonás Da Silva y Alfonso Camacaro, estudiantes de la maestra Marta Infante, cautivaron al público con su técnica.
Luego, continuaron con Pompa y Circunstancia, una marcha del inglés Edward Elgar, que hoy día es el símbolo internacional de las graduaciones.
Para cerrar con broche de oro, la Orquesta Sinfónica de Carabobo, bajo la batuta del maestro José Carmelo Calabrese, transportó a la audiencia a la magia del cine con las obras Interestelar de Hans Zimmer y la Suite de Harry Potter, de John Williams.
Esta velada, que se realizó como parte de la labor social hacia los afectados por los terremotos en Morón y zonas aledañas, forma parte de las celebraciones rumbo a los 50 años de la Orquesta Sinfónica de Carabobo, institución que conmemorará su medio siglo de trayectoria el próximo mes de octubre.