Venezuela no es solo el país de las mujeres más lindas, ni de las playas más sabrosas, también se convierte en el país con la gente más cálida, más amorosa, más resiliente
Espectáculos.- Estas dos semanas el venezolano se ha sentido igual, inundado entre el sentimiento de dolor, tristeza y cansancio. Sin ser cercanos, familiares, amigos o demás, la unión sigue siendo un lazo que no se rompe, el dolor de uno se vuelve el de millas, y la muerte aunque es segura, en este momento no lo fue. El venezolano es experto en ayudar a los suyos, en adaptarse a necesidades y apostar por colaborar cuando los demás no lo hacen.
La industria de la moda sigue movilizándose sin parar, modifican sus centros de trabajo, maquinaria y activan a sus equipos de trabajo para ofrecer productos gratuitos tanto para damnificados, heridos, y muy importante, mantener la dignidad de quienes ya no están con nosotros, este caso es visible con la elaboración de bolsas mortuorias para las víctimas, gracias al diseñador Efraín Mogollón. Así como esta noticia nos hace creer nuevamente en el buen corazón, otras también son y serán visibles con el paso del tiempo.
No podemos dejar por fuera a los costureros, a los diseñadores locales y a los emprendedores que hacen magia con telas en nuestro país. Muchos de ellos también sufrieron con el terremoto. Talleres que se quedaron a oscuras o máquinas que se dañaron, pero, ¿qué hicieron? Lo que hacen siempre: reinventarse. Hemos visto a marcas locales donando su tiempo para hacer ropa para los afectados, organizando bazares para recaudar fondos, y demostrando que la moda venezolana no es solo lentejuelas y pasarelas, sino que tiene un corazón gigante y unas manos que no paran de trabajar.
Hay algo indiscutible en el venezolano, que no es de ahorita, sino desde años atrás, y es que somos coquetos y de buena presencia por naturaleza, está en nuestro ADN, es un rasgo cultural que, a veces, la gente de afuera no entiende, pero para nosotros es casi una declaración de principios: “Antes muerta que sencilla”, decimos las mujeres. Increíblemente luego del terremoto, el ánimo no era protagonista pero aun así quienes salieron a colaborar mostraron su entusiasmo con una camisa o camiseta blanca y un pantalón, e indirectamente dimos un mensaje con el color blanco, ese mensaje es la esperanza, la unión, la calma y la paz.
Hoy aplaudo a quienes entienden el sentimiento de apoyo, solidaridad y acompañamiento, a quien deja de lado los números y la contabilidad de su negocio con tal de brindarle un poco de calma al afectado. Por lo visto, Venezuela no es solo el país de las mujeres más lindas, ni de las playas más sabrosas, también se convierte en el país con la gente más cálida, más amorosa, más resiliente.