Este fin de semana comenzó en la plaza de toros de Murcia su esperada gira española "Raphaelísimo", que retomará en octubre en Argentina, Chile, Perú y Colombia. En su entrevista a EFE, Raphael reflexionó sobre la fortuna que siente por mantener intacta su pasión por el trabajo después de tantas décadas de carrera, y asegura: "El día que me aburra me quedo en casa".
"Afortunadamente, es una suerte que siga teniendo ilusión por cantar, que siga después de tantos años con mi carrera contra viento y marea, y encantado de hacerlo", afirmó sonriente un cantante al que le mueve "luchar todos los días por hacer las cosas bien".
Referente a la hegemonía de la música en español y el fenómeno Bad Bunny, se muestra emocionado: "Me alegro por él, me encanta, es tan bestial...", y agradeció el apoyo a los creadores hispanohablantes y el reconocimiento que él mismo recibió este mes en Puerto Rico, con la Llave de la ciudad de San Juan por sus más de 60 años de trayectoria artística y su legado a la industria musical.
El hecho de que cante para seguidores de cuatro generaciones, como explica a EFE, no le influye en la elección del repertorio de sus conciertos, según subraya, porque todas las canciones que pone sobre el escenario son "muy populares, han pegado mucho y han sido grabadas en épocas muy fructíferas en discos".
Al público que asista a "Raphaelísimo" le pide que se divierta, "que lo pasen bien y que disfruten este año tanto como lo han hecho siempre", una recomendación que llega de un hombre metódico y riguroso con el trabajo, como demuestra, que "lucha todos los días por hacer las cosas bien".
Está feliz del resultado de la gira que le llevó entre abril y mayo por México, Nueva York, Washington y Miami con conciertos con entradas agotadas e infinitas muestras de apoyo, que, según dice, le hacen seguir trabajando con la misma ilusión que cuando empezó. "Cuando me aburra, me quedaré en casa, donde es imposible aburrirse", confiesa risueño.