El objetivo de esta estrategia es ayudar al proceso de recuperación de Venezuela tras los dos terremotos que se registraron el pasado 24 de junio, sin imponer una carga adicional a los contribuyentes estadounidenses, según fuentes familiarizadas con las conversaciones citadas por Bloomberg.
El plan consiste en ayudar al gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, a reconstruir el país sin que Washington tenga que ir mucho más allá de los 386 millones de dólares que ya ha comprometido, dijeron las fuentes, quienes pidieron no ser identificadas, indicó el medio estadounidense.
Venezuela mantiene una limitada capacidad para acceder a miles de millones de dólares a través del Fondo Monetario Internacional (FMI), al oro depositado en el Banco de Inglaterra y a varias otras cuentas en el extranjero.
Estimada con precisión, la suma global de los recursos y activos del Estado venezolano congelados, retenidos o bajo restricciones legales en el exterior oscila entre 20.000 y 30.000 millones de dólares estadounidenses.
Las relaciones con el FMI ya se han restablecido y el organismo multilateral está colaborando, pero aún están pendientes más de 3.000 millones de dólares en Derechos Especiales de Giro (DEGs).
De hecho, ya fueron desembolsados por el FMI 346 millones de dólares para la atención humanitaria y de infraestructura.
Igualmente, Delcy Rodríguez solicitó al rey Carlos III del Reino Unido que se desbloqueara el oro retenido por el Banco de Inglaterra, cuyo valor total estima en una cifra de entre 1.900 y 2.000 millones de dólares.
El Gobierno estima que en cuentas bancarias sancionadas está depositada un monto estimado de entre 3.000 a 5.000 millones de dólares, mientras que en activos filiales en el exterior, lo que incluye a Citgo, el valor estimado alcanza un máximo de 12.000 millones de dólares.