La evaluación, elaborada mediante la metodología Global Rapid Damage Estimation (Grade), concluye que el 47 % de los daños corresponde a viviendas, con pérdidas valoradas en 9.300 millones de dólares, mientras que la infraestructura sufrió daños por 5.200 millones (27 %) y los edificios no residenciales por 5.000 millones (26 %).
El informe de la institución resalta que las zonas más afectadas fueron La Guaira y el Distrito Capital, que concentraron cerca del 47 % del impacto económico total.
Los nuevos datos también señalan que los estados de Miranda y Carabobo registraron pérdidas de consideración, de modo que, junto con La Guaira y el Distrito Capital, concentraron el 85 % de los daños estimados por el organismo internacional.
"La recuperación efectiva comienza con información fiable", afirmó la vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Susana Cordeiro Guerra, quien aseguró que la evaluación ofrece al Gobierno venezolano y a sus socios una base objetiva para planificar la reconstrucción y reiteró el compromiso de la institución de apoyar ese proceso.
Según el análisis, si la reconstrucción se financia únicamente mediante la reasignación de recursos de otros proyectos de inversión y no aumenta la inversión pública y privada, las obras podrían seguir inconclusas dentro de diez años.
En ese escenario, la capacidad productiva, el producto interno bruto y el consumo permanecerían por debajo de los niveles previos al desastre hasta, al menos, 2036.
El Banco Mundial indicó que trabaja con el Gobierno de Venezuela y con otros organismos multilaterales, entre ellos el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), para definir el apoyo técnico y financiero necesario para las siguientes fases de evaluación, recuperación y reconstrucción.
Los sismos del 24 de junio, de magnitudes 7,2 y 7,5, ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia y figuran entre los más devastadores de la historia reciente de Venezuela.