Detrás de la campaña invicta que le llevó a ganar el Grupo B y a meterse en semifinales aparece un núcleo venezolano que le dio acento caribeño a uno de los proyectos más inesperados del torneo
Deportes.- Italia llegó al Clásico Mundial 2026 vestida de “azzurra”, pero con un pulso muy latino en el dugout y en el clubhouse. Detrás de la campaña invicta que le llevó a ganar el Grupo B y a meterse en semifinales aparece un núcleo venezolano que le dio acento caribeño a uno de los proyectos más inesperados del torneo.
Italia y un manager nacido en Venezuela
Al frente está Francisco Cervelli, mánager nacido en Valencia, formado en el béisbol venezolano y graduado en Grandes Ligas, que asumió el cargo con una misión clara: Llevar lo aprendido en la MLB de Estados Unidos y en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP) a un país donde el béisbol compite contra el fútbol por atención y presupuesto.
Cervelli no está solo. En tercera base lo acompaña como coach Lipso Nava, otro nombre pesado de la pelota venezolana, con larga experiencia como manager en la LVBP, que hoy es el encargado de mover el infield y de inyectar intensidad en cada turno de Italia.
Dentro del roster aparecen varios “italianos con acento venezolano”: el receptor J.J. D’Orazio, de Tigres de Aragua, llamado a última hora y que terminó recibiendo innings clave ante Estados Unidos y Puerto Rico.
Andrés Annunziata, joven catcher nacido en Cagua que juega en la Serie A italiana con Nettuno 1945; y el infielder Renzo Martini, de Trujillo, que incluso tuvo un paso por Cardenales de Lara antes de consolidarse en Europa.
La radiografía que hace el sitio especializado Swing Completo es contundente: Italia es, después de Venezuela y Colombia, la selección con más venezolanos en este WBC, al punto de que, si se mira solo el roster oficial, “hay la misma cantidad de venezolanos que italianos nacidos en la península”.
Esa mezcla se ve en el campo y en el relato. Un equipo europeo que canta en italiano en el himno, pero celebra con gestos, gritos y bat‑flips muy familiares para cualquier fanático de la LVBP, decidido ahora a dar el golpe grande y dejar otra huella venezolana en la historia del torneo, aunque sea con otra bandera en el pecho.