Tras intensas conversaciones entre la UEFA y las autoridades organizadoras de Qatar, se ha anunciado que no podrá disputarse, como se esperaba. Es una gran decepción porque los equipos no hayan podido competir por este prestigioso trofeo.
La UEFA expresó su profunda gratitud al comité organizador y a las autoridades pertinentes de Qatar por el trabajo realizado para intentar acoger el partido, así como su certeza de que la paz volverá pronto a la región.
Una estrecha relación entre la UEFA y la CONMEBOL dio pie a la Finalissima, donde se reúnen los campeones de Europa y Sudamérica en una celebración del fútbol internacional al más alto nivel.
Argentina, actual campeona del mundo, ganó la edición inaugural en 2022 con una victoria por 3-0 sobre Italia en el estadio de Wembley, en Londres.
Con el objetivo de salvar este importante encuentro, la UEFA exploró otras alternativas viables, pero todas ellas resultaron finalmente inaceptables para la Asociación del Fútbol Argentino.
Una de las primeras opciones era celebrar el partido en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid en la fecha original, con un reparto al 50 % de los aficionados en el estadio. Esto habría proporcionado un escenario de talla mundial, acorde con un evento tan prestigioso, pero Argentina se negó.
La segunda era disputar la Finalissima a doble partido: uno en el Santiago Bernabéu el 27 de marzo y el otro en Buenos Aires durante una ventana internacional antes de la Eurocopa y la Copa América de 2028, ofreciendo de nuevo una distribución de aficionados al 50 % para el partido en Madrid. Esta opción también fue rechazada.
Finalmente, la UEFA solicitó a Argentina el compromiso de que, si se encontraba una sede neutral en Europa, el partido pudiera celebrarse el 27 de marzo, tal y como estaba previsto y se anunció el 18 de diciembre de 2025, o en la fecha alternativa del 30 de marzo. Esta propuesta también fue rechazada.
Argentina presentó una contrapropuesta para disputar el partido después del Mundial, pero, dado que España no dispone de fechas disponibles, esa opción tuvo que descartarse. Finalmente, y contrariamente al plan acordado inicialmente de que el partido se disputara el 27 de marzo, Argentina declaró su disponibilidad para jugar exclusivamente el 31 de marzo, una fecha que resultó inviable.