Casi dos docenas de personas fueron detenidas después de que aficionados de los Knicks terminaron con peleas violentas y se subieran a patrullas policiales, tras la fiesta de visualización del partido en Bryant Park; una reacción posterior al encuentro calificada de "increíblemente imprudente" por el Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) y que dejó varios heridos.
Un total de 21 personas fueron detenidas, informó el NYPD. Ocho de ellas fueron arrestadas y formalmente acusadas, mientras que 13 fueron puestas en libertad tras recibir una citación judicial. Dos personas fueron acusadas de agredir a un agente de policía y cinco oficiales resultaron heridos; el NYPD no detalló la naturaleza de las lesiones en su comunicado.
“La multitud ya estaba al borde del descontrol apenas una hora después del inicio del partido, ya que muchos no lograron entrar al área oficial para ver el partido entre los Knicks y los Spurs en el parque de Midtown”, reseñó el New York Post. “Se produjeron grandes peleas y la policía antidisturbios acudió rápidamente para controlar a la multitud, utilizando gas pimienta”.