Corría el minuto 66 cuando Eriksen cayó al césped. De inmediato el pánico y el silencio se apoderó del Nature Energy Park de Odense. En las imágenes se vio cómo el capitán danés se echó la mano al pecho segundos antes de desplomarse. Cabe recordar que el jugador lleva implantado un DAI (desfibrilador automático implantable) que debería activarse en caso de que ocurriera un incidente similar.
La esposa del futbolista, Sabrina, saltó de inmediato al césped, al tiempo que los jugadores de Dinamarca y Ucrania formaban un corro. De pronto, Eriksen se puso nuevamente en pie y el estadio rompió a aplaudir.
Imperó, lógicamente, el sentido común y el partido no se reanudó. Una ambulancia esperaba a Eriksen, que pudo completar el camino a pie antes de ser trasladado al Hospital Universitario de Odense para someterse a nuevos exámenes.
Morten Boesen, médico de Dinamarca, quiso aportar luz al incidente: "Christian se encuentra bien y ha salido del campo por su propio pie. Por lo que veo, el marcapasos ha respondido como debía".