Cultura

Cómo el Ave María se convirtió en la oración católica más popular (+Detalles)

La oración comienza con un pasaje del episodio conocido como la Anunciación, en el que el ángel Gabriel saluda a la joven: "Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo"
5 de abril de 2026
Cultura.- El Ave María se convirtió en la oración católica más popular gracias a su sencillez, origen bíblico y su adopción como alternativa al salterio para fieles analfabetos en la Edad Media. Su integración definitiva en el Rosario desde el siglo XIII y la oficialización de la segunda parte (súplica) por el Papa Pío V en el siglo XVI consolidaron su uso diario

Es una oración con una estructura muy sencilla, y no hay católico que no se sepa de memoria su letra.

"El Ave María no nació de repente. Se fue formando progresivamente en el seno de la Iglesia", explica a BBC News Brasil Rodrigo Natal, sacerdote y autor del libro "San Carlos Acutis: Un camino a la salvación".

Según el investigador José Luís Lira, fundador de la Academia Brasileña de Hagiología y profesor de la Universidad Estatal Vale do Acaraú en Ceará, es "una de las fórmulas de devoción cristiana más extendidas".


"Su desarrollo no se produjo de manera unitaria ni simultánea, sino a través de un proceso dentro de la liturgia y la piedad popular", declaró a BBC Brasil.

"Podemos decir que el Ave María es un ejemplo de una tradición cristiana que tiene su origen en las Sagradas Escrituras, crece en la liturgia, madura en la teología y se consolida en la piedad popular".

En la fórmula establecida, la oración tiene dos partes diferenciadas. "La primera es bíblica, tiene un origen definido. La segunda es eclesial [es decir, relacionada con la Iglesia]", explica a BBC Brasil el teólogo Vinícius Paiva, especialista en Mariología y miembro del consejo directivo de la Academia Mariana de Aparecida, donde también es profesor.

La primera parte, recitada desde los primeros siglos, es una combinación de dos saludos a María, la madre de Jesús, según el texto del Evangelio de Lucas, probablemente escrito en la segunda mitad del siglo I de nuestra era.


La oración comienza con un pasaje del episodio conocido como la Anunciación, en el que el ángel Gabriel saluda a la joven: "Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo".

Luego, sigue otro saludo cuando, según el relato de Lucas, va a visitar a su prima Isabel, y Isabel le dice: "Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre".

"La primera mitad es completamente bíblica", señala Natal. "Estos versículos [de la Biblia] se usaron en aclamaciones litúrgicas desde muy temprano, especialmente en las comunidades cristianas de Oriente".

Según el investigador Thiago Maerki, estudioso de textos religiosos antiguos y miembro asociado de la Sociedad de Hagiografía de Estados Unidos, el Ave María forma parte de una tradición medieval de oraciones compuestas a partir de pasajes bíblicos.

"Algo muy típico de la gente sencilla: tomar pasajes memorizados, a menudo en latín, de celebraciones litúrgicas o lecturas de la misa, y usarlos para componer oraciones", explica a BBC News Brasil.

"Desde los inicios del cristianismo, en la liturgia y en los escritos, María ha sido venerada como la 'santa madre de Dios'", explica Wilma Steagall De Tommaso, investigadora religiosa y coordinadora del grupo de investigación La palabra es imagen: arte sagrado contemporáneo, historia y religión de la Fundación São Paulo, y coautora del libro "La glorificación de María en cuerpo y alma".

Aquí es donde entran en juego los orígenes de esta oración. "Las dos frases [de la primera parte] componen una alabanza a la Virgen María y se rezaban desde el principio en la liturgia bizantina", señala, aludiendo al rito oriental del cristianismo.

Según De Tommaso, la rama latina de la Iglesia comenzó a adoptar esta fórmula ya en el siglo VI, durante el pontificado del papa Gregorio I (540-604).

En la época medieval, la oración pasó a conocerse como el saludo angelical. Dado que las personas analfabetas no podían recitar los salmos, ni siquiera leyendo los salterios -libros que contenían esta colección de oraciones- terminaban memorizando estas frases y recitándolas en lugar de leerlas.

Era una práctica común en los monasterios, entre religiosos analfabetos. Y, gradualmente, también fue ganando aceptación entre los laicos, en este caso aquellos que frecuentaban las iglesias y que, en épocas de liturgia en latín, terminaban sin enterarse del desarrollo de la celebración.

La súplica

Pero, hasta ese momento, se trataba de un saludo sin petición. Y la oración, por tradición, requería una petición; de hecho, etimológicamente, oración significa súplica a un santo.

Gradualmente, por lo tanto, las comunidades cristianas crearon una segunda parte. Existen registros de varias versiones, entre los siglos XI y XVI, con similitudes entre ellas. Según Maerki, el testimonio más antiguo de la formulación completa del Ave María fue registrado por un fraile franciscano, Antonio da Stroncone (1391-1461), a principios del siglo XV.

En la oración del Ave María, la segunda parte es cuando los fieles hacen su plegaria a la madre de Jesús.

"La segunda parte no está en la Biblia, sino que surge de la oración del pueblo cristiano, que floreció en la vida monástica y la devoción popular", señala Natal.

"Se fue configurando gradualmente hasta que se incorporó oficialmente en el siglo XVI. Así, el Ave María es producto tanto de la Sagrada Escritura como de la tradición viva de la Iglesia".

Según De Tommaso, esta parte "es una súplica de los fieles".

La versión más popularizada fue finalmente oficializada por la Iglesia en el llamado Concilio de Trento, la reunión de la jerarquía católica que sirvió como una especie de respuesta a los movimientos separatistas de la llamada Reforma Protestante.

En 1568, finalmente se incluyó en el Breviario Romano publicado por el papa Pío V. Dice así: "Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén".

El reconocimiento papal se produjo como una especie de "canonización" de la oración del Ave María, según declaró a BBC News Brasil el teólogo Raylson Araujo, investigador de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC-SP).

A partir de entonces, la oración comenzó a aparecer sistemáticamente en publicaciones autorizadas por la jerarquía de la Iglesia católica, como los libros de oraciones utilizados por figuras religiosas.

"Pío V estableció las directrices. Instituyó el Padre Nuestro y el Ave María como alternativas para quienes no sabían leer", afirma el teólogo.
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE BBC Mundo