Ambos movimientos sísmicos tuvieron su origen en la falla de Oca, una estructura geológica activa que atraviesa el norte del territorio venezolano en forma paralela al mar Caribe
Ciencia y Tecnología.- El pasado miércoles 26 de junio, en Venezuela se produjo un doble terremoto consecutivo lo cual dejó más de 920 muertos, tres mil 360 heridos y más de 3.007 damnificados, el cual sorprendió por una característica poco habitual: un primer sismo de magnitud 7,2 fue seguido, apenas 39 segundos después, otro aún más potente, de 7,5.
Detrás de esa secuencia, los especialistas ubicaron un marco de alta tensión geológica en el norte del país, donde interactúan la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana.
El doblete sísmico combinó dos factores: una secuencia inusual en la que un terremoto grande alteró el estado de tensiones y pudo activar una falla cercana, y un contexto tectónico marcado por la fricción entre la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana, con numerosas fallas activas en el norte de Venezuela.
El geólogo Andrés Folguera, profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), explicó que lo ocurrido no respondió al esquema habitual de terremoto principal y réplica. A su juicio, se trató de dos eventos de magnitud comparable, ambos capaces de causar daño por sí mismos.
Sostuvo que “en algunos casos, un sismo grande puede activar otro en una falla cercana porque el movimiento inicial modifica las tensiones en el área y puede reactivar estructuras vecinas”. También precisó que, cuando una falla se mueve, “cambia el estado de tensiones en la zona y eso puede reactivar una falla cercana”.
Folguera explicó que, desde el punto de vista científico, los dobles terremotos existen y están documentados, aunque representan uno de los escenarios más destructivos posibles.
“Entre un sismo de 7,2 y uno de 7,5 hay aproximadamente diez veces de diferencia energética. El de 7,2 dañó la infraestructura y el de 7,5 terminó por tirarla abajo. Es una pésima casualidad académica y científica”, afirmó.
Recordó, además, que la escala de magnitud es exponencial y no lineal. “Un grado más representa unas 33 veces más energía”, precisó al explicar por qué pequeñas diferencias en la magnitud implican cambios enormes en el poder destructivo.
La falla que se libera aproximadamente cada 100 años
Según Folguera, ambos terremotos tuvieron su origen en la falla de Oca, una estructura geológica activa que atraviesa el norte de Venezuela en forma paralela al mar Caribe.
“Cada cien años produce un terremoto de esta magnitud. Ocurrió en 1812, volvió a ocurrir en 1900 y ahora sucedió nuevamente en 2026”, explicó.
El especialista detalló que durante décadas las placas tectónicas permanecen bloqueadas mientras acumulan tensión. “Durante cien años están trabadas y un día esa deformación se libera repentinamente. Eso es lo que sucedió”, resumió.