La delegación estuvo encabezada por María Auxiliadora Ávila, presidenta de la cámara, quien estuvo acompañada por Marcel Quevedo (Secretario), Francisco Marín (Tesorero y Presidente de la Comisión de Apalancamiento Financiero), Marco Toro (Director de Comunicación y Publicidad), Robinson Garzón y Víctor De Leca, ambos directores de la Comisión de Comunicación. Los voceros coincidieron en que el estado Carabobo vive una transición económica donde la unión gremial es la única garantía contra la "voracidad fiscal" y la obsolescencia tecnológica.
Además, presentaron un diagnóstico crudo pero optimista sobre la realidad del sector. La premisa es clara: La economía ha cambiado para siempre, pero en esa metamorfosis reside la oportunidad de crear una "Empresa llamada Venezuela" que sea competitiva, tecnificada y, sobre todo, profundamente humana.
Ávila fue enfática al definir la misión de Capemiac: "acompañar, formar y defender a esos que transforman la materia prima en progreso". Sin embargo, reconoció que para cumplir ese objetivo han tenido que romper con el esquema del gremio tradicional y "envejecido" que solo se dedicaba a cobrar cuotas. "Estamos pasando del deseo a la planificación, y de la planificación a la acción", afirmó, resaltando que la nueva junta es un equipo donde confluyen 13 visiones distintas bajo un mismo propósito: el impulso de la producción local.
La educación como cimiento: Desde el pupitre hasta la gerencia
Uno de los puntos más innovadores tratados en el encuentro fue el enfoque pedagógico de la Cámara. Capemiac ha entendido que al emprendedor hay que tomarlo desde que comienza a soñar siendo tan solo un niño de colegio, y que la formación es un pilar fundamental en el crecimiento y el éxito empresarial.
En este sentido, la Cámara mantiene una alianza estratégica con el Colegio Santa Rosa para tutelar proyectos de emprendimiento desde la educación secundaria. "Esa es la semilla de ese niño que tiene un referente... nosotros pasamos ese deseo a una planificación acompañada", explicó Ávila, y mencionó que el 14 de mayo realizarán un evento donde la Junta Directiva seleccionará cinco proyectos escolares para financiarlos y llevarlos a "feliz término".
El trabajo activo de la Cámara con el Colegio Santa Rosa busca formar el espíritu empresarial desde la secundaria, con el objetivo de que los sueños de los jóvenes no se pierdan por falta de guía técnica o legal.
Por otra parte, Marcel Quevedo, secretario de la institución, anunció el lanzamiento de una certificación académica, llamada “Certificación Capemiac” probablemente para el mes de abril. Este programa de ocho módulos, en posible alianza con la Unitec, la Universidad de Carabobo y escuelas de negocios, busca "tropicalizar" los conocimientos financieros y de mercado que necesita un empresario hoy.
En un gesto de compromiso directo, Quevedo ofreció otorgar la certificación de forma gratuita a dos emprendedores que presenten proyectos sólidos, bajo el respaldo de su propia empresa si fuera necesario, para asegurar que el talento no se detenga por falta de capital.
“Yo invito a dos empresas que tengan un emprendimiento desde cero, ese que llegue a la cámara presencialmente y diga yo quiero ser esa persona, que llegue con un buen proyecto, nosotros por nuestra experiencia decimos ese proyecto tiene bastante sentido, y la certificación Capemiac le va a salir totalmente gratuita, a cambio que asista a toda la certificación”, anunció Marcel Quevedo.
Apalancamiento financiero y alianzas legales
Francisco Marín, tesorero de Capemiac, trajo noticias alentadoras. La Cámara ha logrado establecer puentes directos con la banca privada para reactivar el apalancamiento.
Actualmente, a través de un convenio con Bancrecer, los nuevos emprendimientos y empresas afiliadas pueden optar a créditos que van desde los 5,000 hasta los 30,000 dólares, e incluso montos mayores según la envergadura del proyecto. "El 7% de nuestros nuevos afiliados ya ha recibido apoyo financiero de Bancrecer", reveló Marín, añadiendo que mantienen conversaciones activas con entidades como Banco de Venezuela, Mercantil, Banesco, Sofitasa, BNC y otros para ampliar este abanico de oportunidades.
Asimismo, y en cuanto a la parte de legalidad empresarial, los representantes de la Cámara anunciaron que han hecho alianzas importantes para guiar a los emprendedores y afiliados en todo el proceso de formación. “Hemos hecho alianzas, por ejemplo, con el escritorio de Leoncio Landáez para darles el apoyo jurídico, tanto al emprendedor como a las empresas que ya están establecidas”, detallaron.
Robinson Garzón, explicó además que “el reto de Capemiac es apoyarlos en todo este sistema, que hagan su parte tributaria, que hagan su parte legal, que hacen el apoyo financiero, capacitarlos en producción y decirles, oye, sí se puede, sí se puede hacer país, sí se puede crear empresa”.
La soberanía productiva frente a la inversión extranjera
Si bien la llegada de nuevos capitales es vista como un síntoma de dinamismo económico, la directiva liderada por María Auxiliadora Ávila advierte que existe una línea delgada entre la reactivación y la suplantación del productor local. El énfasis de la cámara no es el proteccionismo ciego, sino la preparación técnica para competir en igualdad de condiciones.
Para uno de los puntos más críticos de la entrevista, los representantes de la cámara señalaron que el sector industrial venezolano, tras años de dificultades, opera con un parque de maquinaria que, en muchos casos, ha quedado rezagado frente a los estándares globales. “Si bien celebramos la inversión, debemos estar preparados para que no ocurra una suplantación de nuestra industria”, advirtió Ávila.
El directivo utilizó el ejemplo del sector plástico para ilustrar este riesgo: si un inversor extranjero se instala con tecnología de termoformado de última generación, capaz de producir volúmenes masivos a una fracción del costo actual, el pequeño industrial local que aún utiliza métodos tradicionales podría ser borrado del mercado.
Asimismo, Robinson Garzón, directivo de la comisión de Comunicación de la Cámara dijo que, “a través de Conindustrias se le ha hecho saber al Estado de que aquí hay empresas, que aquí hay fábricas que están al 20 o 25% de su capacidad instalada operando, que hay unas que están cerradas, pero pueden abrir para que ellos, el Estado, sepa que estamos aquí, que estamos presentes. Porque vienen esos capitales que es importante que vengan pero que no arrasen con todo el sector privado que ya está aquí en Venezuela. Entonces hemos levantado la voz y se está trabajando en pro de eso”.
La visión de Capemiac es clara: el capital extranjero no debe llegar para desplazar al empresario que ha resistido en el país, sino para integrarse o, en su defecto, encontrar a un competidor nacional fortalecido y tecnificado.
Guerra a la informalidad y la "voracidad fiscal"
La "voracidad fiscal" fue otro de los puntos neurálgicos de la conversación. La presidenta Ávila señaló que, aunque el sector industrial está comprometido con sus deberes ciudadanos, la presión tributaria actual, especialmente en tasas municipales como el aseo urbano calculado por metros cuadrados, representa un desafío para la sostenibilidad operativa.
“El pago de impuestos debería ser el premio al éxito de una empresa que produce, no una carga que comprometa su existencia”, reflexionó Ávila. Capemiac, trabajando de la mano con Conindustria, busca proponer rutas de pago que sean justas y proporcionales a la actividad real de cada planta, evitando que los altos costos operativos empujen a las empresas hacia la informalidad.
Networking y visibilidad: El valor de estar "en la jugada"
Marco Toro y Víctor De Leca destacaron que la Cámara es, ante todo, una vitrina. A través de programas como "Capemiac al Día" (en radio) y la nueva iniciativa "Visita tu Afiliado", la institución busca que los industriales de Carabobo se conozcan entre sí y generen alianzas de suministro local.
"A veces el costo no es el problema, sino que no tienes un mercado donde llevar tu producto", explicó De Leca. La Cámara funciona como un centro de networking donde un fabricante de textiles puede encontrar a su proveedor de empaques o a su asesor de seguros sin salir del gremio.
Como parte de su agenda de alto nivel, Capemiac anunció un evento para el próximo miércoles 25 de marzo con el reconocido economista y calificador de riesgo Leonardo Buniak. El encuentro, que tendrá lugar en la sede de la Cámara, abordará el "capital silencioso" que está entrando al país y las proyecciones de la banca venezolana, la cual, según Buniak, tiene una capacidad de préstamo potencial de hasta 30,000 millones de dólares si se ajustan las condiciones de encaje legal.
Un desafío final para el empresario
El cierre del encuentro estuvo marcado por un reto audaz lanzado por el secretario Marcel Quevedo. Dirigiéndose a los pequeños empresarios que aún dudan de los beneficios gremiales, ofreció una garantía personal: "Si una persona se afilia, interactúa al menos 12 veces en la cámara en su primer año y esto no le fue diez veces más rentable de lo que pagó, la junta misma le devolverá su capital invertido".
Con una inversión inicial de 120 dólares y una cuota trimestral de 100 dólares (a tasa BCV), Capemiac abre sus puertas no solo a las grandes industrias, sino también a los artesanos y emprendedores bajo una estructura de costos diferenciada.
"En Capemiac creemos y creamos un ecosistema de bienestar", concluyó María Auxiliadora Ávila. En un Carabobo que busca reafirmar su brillo industrial, esta junta directiva demuestra haber encontrado la fórmula: unir la experiencia de los 50 años con la irreverencia de la innovación tecnológica, recordando siempre que detrás de cada máquina, hay un ser humano que sigue apostando por Venezuela.