El respeto del acuerdo del uso de los llenaderos públicos es la clave para el buen vivir
Carabobo.- La problemática hídrica en la zona alta ha comenzado a mostrar signos de mejoría, gracias a la organización comunitaria y la articulación institucional. Un paso decisivo fue la reciente asamblea que reunió a habitantes de los 13 sectores de la parte alta de Miquija con el personal de Hidrocentro.
En este encuentro se definieron estrategias técnicas para asegurar una distribución equitativa, logrando que los camiones cisternas dejen de colapsar progresivamente los llenaderos de la zona.
Como parte de los acuerdos, la bomba del sector Los Criollitos se mantuvo apagada bajo la supervisión directa de los vecinos para permitir la presurización del sistema.
Aunque inicialmente el agua solo llegaba con dificultad hasta la escuela de Miquija, la reducción del tráfico de camiones permitió un incremento notable en la presión y el flujo, beneficiando a sectores que antes no recibían el vital liquido. Los días miércoles y jueves destacaron por una excelente fluidez, favorecida además por las recientes lluvias que aumentaron el caudal disponible.
La Toma de Santa Rosa de Goaigoaza se ha convertido en el foco crítico de abuso, debido a su ubicación accesible, es priorizada por los transportistas por encima de la Estación Sanchón (ubicada en la parroquia Democracia).
Esta última, al estar más alejada, queda en segundo plano, pero cuando los camiones finalmente se desplazan hacia ella, también termina colapsada. Este ciclo de saturación en ambos llenaderos públicos es lo que impide que el agua mantenga la presión necesaria para la red doméstica.
Por ello, se reitera el llamado a la conciencia ciudadana. Al ser llenaderos públicos, su uso debe ser regulado y consciente, entendiendo que el beneficio particular no puede estar por encima del derecho de miles de familias.