Desayuno en la Redacción: Orquesta Sinfónica de Carabobo: 50 años de historia
Carabobo

Desayuno en la Redacción: Orquesta Sinfónica de Carabobo: 50 años de historia

Esta institución nació en el año 1976 de la mano del maestro Federico Núñez Corona, quien fue el encargado de realizar todo el proceso de reclutamiento correspondiente
31 de agosto de 2026
Carabobo.- La cultura es una pieza fundamental de cada país, estado o región, es ese elemento que refleja su esencia. Afortunadamente, en el estado Carabobo la música está presente a través de varias instituciones; una de las más emblemáticas es la Orquesta Sinfónica de Carabobo (OSC), la cual el próximo mes de octubre cumplirá medio siglo de actividad tanto artística como académica. Para conmemorar este hito, su director artístico, el maestro José Carmelo Calabrese, sus instrumentistas Liliana Zerpa (viola), Carmen Rosa Rodríguez (violonchelo), Moira Chalbaud (contrabajo) y la asistente administrativa Jolymar Martínez visitaron las instalaciones del diario Notitarde para compartir un ameno Desayuno en la Redacción. 

Lea también: Fuertes lluvias provocaron anegaciones en Valencia la noche de este domingo

Sus orígenes 

Esta institución nació en el año 1976 de la mano del maestro Federico Núñez Corona, quien fue el encargado de realizar todo el proceso de reclutamiento correspondiente. De esta manera, la institución recién formada comenzó a ensayar en el mes de octubre del mismo año y, a mediados de 1977, ofreció su primer concierto. En aquel momento, la orquesta estaba conformada, en su gran mayoría, por adolescentes entusiastas dedicados y comprometidos con la música. Al mismo tiempo, el podio de la dirección fue conquistado por talentosos jóvenes como Juan Tomás Martínez, Jorge Castillo, Felipe Escaray y Francisco Noya, quienes comenzaron a escribir la historia de esta institución. 

En 1980, el maestro Giuseppe Calabrese llegó al país tras culminar estudios musicales en Berklee College of Music y asumió el cargo de director titular de la Banda Sinfónica 24 de junio y, paralelo a ese trabajo, fue nombrado director académico de la OSC, que en aquel momento era conocida como la Orquesta Juvenil Juan José Landaeta Módulo Valencia; cinco años después, le ofrecen convertirse en el director titular de manera temporal, pero se complementa orgullosamente esa función por 35 años.

Bajo su batuta, la orquesta fue asumiendo retos de mayor envergadura que ameritaban repertorios de alto nivel, entre los cuales destacaban la Quinta Sinfonía de Piotr Ilich Chaikovski, el Concierto Número 2 de piano de Serguéi Rajmáninov, Obertura de la Opera Norma de Vincenzo Bellini, entre otras piezas. En vista del gran avance, se procedió a profesionalizar la institución, razón por la cual pasó a llamarse Orquesta Sinfónica de Carabobo desde 1991, nombre con el que es conocida hoy en día. 

Época dorada 

En 1980, la Orquesta Sinfónica de Carabobo vivió su “época dorada”, llamada de esta manera por los mismos músicos. Durante ese tiempo, se realizaron giras nacionales e internacionales. En este sentido, el maestro José Carmelo Calabrese hizo referencia a la serie de presentaciones que se realizaron en Cuba, pues, a través de ese encuentro pudieron conocer a grandes profesionales de la música, como es el caso de la profesora Carmen Rosa Rodríguez y su esposo Jorge Félix Rodríguez, quienes actualmente se desempeñan como músicos de la institución. 

Asimismo, realizó una gira a Curazao. Esa serie de presentaciones generó la llegada de grandes directores y solistas internacionales para hacer música junto a la OSC. 

Su hazaña más grande ocurrió en 1998. En el año citado, el tenor italiano Luciano Pavarotti llegó al país por primera y única vez para presentarse en un concierto. Es importante señalar que, de tantas orquestas establecidas a nivel nacional, la agrupación carabobeña fue escogida para acompañarlo. Ese concierto se llevó a cabo el 7 de marzo en la Plaza de Toros Monumental de Valencia y reunión alrededor de 14.000 personas.

Calabrese mencionó que, durante esa semana, la ciudad se revolucionó por completo. A su vez, resaltó que esa logística fue posible gracias a Francisco “Paco” Cabrera, alcalde de Valencia en ese momento.

Tras ese hito, la Orquesta Sinfónica de Carabobo fue catalogada como la mejor de Venezuela y también como una de las mejores de Latinoamérica.

Para mantenerse como un referente de la música en el estado, el maestro Calabrese aseguró que trabajan actualmente en la sostenibilidad de la orquesta a través del tiempo, siendo la reinvención una parte fundamental para lograr este propósito. Por eso, con el paso de los años, no solamente se encargaron de entretener al público con su música, sino también de desplazarse por diferentes lugares en los que las personas no tenían acceso a una orquesta sinfónica fácilmente, como es el caso de las estaciones del metro, centros comerciales, colegios y zonas populares para, de esa manera, llevar música a una mayor cantidad de personas. 

Un semillero para las nuevas generaciones 

La Orquesta Sinfónica de Carabobo no solamente es una institución encargada de brindar disfrute al estado, sino que también se empeña en educar y formar nuevas generaciones para mantener vivo el legado musical. 

Para ello, crearon la Academia Internacional de Música José Calabrese y por medio de ella se dedicaron a la formación de nuevos talentos. Allí, los mismos principales de la orquesta imparten clases de los diferentes instrumentos, así como de lenguaje musical e incluso técnica vocal, práctica coral y cuerdas pulsadas, con el fin de formar músicos integrales que en el futuro sean capaces de formar las filas de la orquesta. 

Dentro del rol educativo, la Universidad José Antonio Páez (UJAP) es un eslabón importante debido a que allí cuentan con un núcleo en el que imparten conocimientos y pueden llegar a otras personas. 

A su vez, dentro de la academia cuentan con el programa de estimulación T21, el cual se encuentra dedicado a la formación de niños con diferentes condiciones como síndrome de Down, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y autismo, con el objetivo de ayudarles a trabajar en sus mismas condiciones especiales para hacerles ver, de esta manera, que ellos también pueden hacer música. 

Por su parte, la contrabajista Moira Chalbaud agregó que estos infantes se presentaron recientemente, logrando conmover a todo el público presente.

Organización sin fines de lucro 

La OSC también es una organización sin fines de lucro. Bajo la figura de fundación realizan préstamos de instrumentos tanto a estudiantes como a practicantes de la orquesta, bajo la modalidad de comodato, esto significa que músicos y aprendices tienen la posibilidad de llevarse los instrumentos a sus hogares para continuar practicando; de esta manera, también es posible gestionar temas de mantenimiento para dichos instrumentos. 

Nuevas presentaciones y proyectos a futuro

Para este mes de septiembre, el maestro Calabrese comunicó que esperan poder retomar el segundo ciclo de conciertos del 2026, así como tener un cierre de año exitoso. 

En octubre la agrupación cumplirá su aniversario número 50 y, para ello, tienen preparadas diversas actividades, entre ellas un concierto en el que se ejecutará un repertorio de altísimo nivel donde figurarán piezas como el Pájaro de Fuego, de Igor Stravinsky, Don Juan, de Richard Strauss, entre otras obras. Además, habrá lugar para la música popular. En este aspecto, Calabrese señaló que realizarán un concierto sinfónico de Juan Luis Guerra. 

De igual forma, desean realizar exposiciones sobre la trayectoria de la agrupación, al igual que de la historia y legado de su padre, Giuseppe Calabrese. 

Para noviembre y diciembre adelantaron que tienen otras sorpresas que serán anunciadas en sus redes sociales. 

Entre los proyectos a futuro que tiene la orquesta está el hecho de poder conseguir su sede propia. Desde el año 2019 tienen un salón de ensayos en el Hotel Hesperia, así como otros dos salones en los que imparten la enseñanza musical. Sin embargo, el maestro José Carmelo Calabrese expresó su deseo de tener un lugar propio en el que fuera posible el desarrollo de actividades musicales y garantizar un óptimo crecimiento de la organización. A su vez, comentó que desean realizar nuevamente giras tanto nacionales como internacionales. 

¿Todos podemos apoyar a la OSC? 

Cuidar el legado de la Orquesta Sinfónica de Carabobo, agrupación nombrada en 2021 como embajadora de paz por la Unesco, es una obligación que no solamente tienen los músicos que la conforman, sino también toda la sociedad civil. Al respecto, el maestro Calabrese destacó que todos podemos apoyar a la OSC desde nuestra trinchera. 

Una forma de hacerlo es asistir a sus actividades y difundirlas. Precisamente, para ellos el tema de la difusión resulta ampliamente importante. En este sentido, Calabrese se mostró muy agradecido con el trabajo que realizan los medios de comunicación para compartir la trayectoria de la agrupación, especialmente Notitarde, a quien de niño como “un amigo histórico de la orquesta”.

Asimismo, aprovechó la ocasión para invitar a los medios de comunicación a seguir apoyando los proyectos culturales. 

Formación de nuevos públicos 

En este momento la OSC se encuentra en un proceso de formación de nuevos públicos, una iniciativa que busca atraer nuevos amantes de la música, quitándoles la idea de que las orquestas sinfónicas no solo se dedican a la ejecución de música académica, sino que con ellas es posible pasearse por los diferentes géneros como la música latinoamericana, bandas sonoras de películas, ritmos venezolanos y mucho más con el fin de conectarse con las nuevas generaciones. 

Más que un ensamble de cuerda y viento, la Orquesta Sinfónica de Carabobo ha demostrado ser, a lo largo de cinco décadas, la reserva moral y cultural de toda una comunidad. 

Preservar su legado no es únicamente tarea de las batutas y los instrumentistas que trascienden en el escenario, sino de una sociedad consciente que reconoce en el arte una herramienta transformadora.
Sigue la información minuto a minuto en nuestro Telegram Instagram Facebook Twitter ¡La noticia en tus manos!
VÍA María Montiel
FUENTE Editoría de Notitarde