El 16 de julio honraron a su patrona con una sentida misa
Carabobo. - La devoción a la Virgen del Monte Carmelo (Virgen del Carmen) en Miranda va más allá de un acto religioso, es un acto profundo de fe para los feligreses católicos. Cada 16 de julio los mirandinos se concentran en la iglesia parroquial para honrar a su patrona y pedirle su bendición.
Aunque este año las festividades solo fueron de tipo religioso, debido a la situación de emergencia que atraviesa el país tras los mortíferos terremotos del 24 de junio, los mirandinos desde muy tempranas horas del jueves 16 de julio, alistaron sus mejores trajes para acudir al templo a escuchar la misa solemne en honor a la Virgen del Carmen.
Las campanas sonaros previamente a la cita, y desde entonces la plaza Bolívar, en donde está ubicado el templo, empezó a recibir a los fieles. Este preámbulo permite a los lugareños saludarse fraternalmente, reencontrase con amigos y familiares que tenían tiempo que no veías, recordar anécdotas y afinar detalles para la celebración.
La iglesia hermosamente decorada, exalta la imagen de la patrona, aquella que mandó a traer el hacendado Eugenio Cisneros Regaliza, hace unos 170 años, la misma que por petición del pueblo fue llevada en procesión en 1857, cuando una enfermedad llamada el vómito negro estaba azotando el entonces Valle de Onoto. Relata el cronista Olivo Tortolero, que se podría decir que este sería el primer acto religioso en la localidad. Cuanta que con la visita del cura interino de Bejuma, de apellido Arnao, se realizó la actividad pidiendo por la salud de los pobladores, y de ahí nace el fervor religioso entorno a la posteriormente sería designada patrona de Miranda.
Una emotiva misa
La iglesia lució repleta de feligreses quienes previamente fueron ataviados con el escapulario de la virgen del Carmen, un regalo que realizan devotos a quienes ese día visitan la iglesia, "que la Virgen del Carmen te bendiga, gracias por venir", se le escucha decir a quienes imponen el escapulario en la puertas del templo.
La misa inició a las 10:00 de la mañana y estuvo presidida por el arzobispo de Valencia, monseñor Jesús González de Zárate Salas, junto al párroco, Óscar Lara, y el Padre Antonio Arocha. Las palabras de monseñor estuvieron dirigidas al amor y reconciliación; animó a la feligresía a imitar las virtudes de María y, de manera muy especial, elevó una sentida plegaria a la Madre del Carmelo por el descanso eterno, el consuelo y la fortaleza de todas las víctimas y afectados por la reciente tragedia del terremoto en nuestro país.
Los fieles se retiraron del templo una vez acabada la misa, no sin antes saludar a Monseñor quien se quedó un tiempo más a las afueras para bendecir a los mirandinos. También los esperaban con dulces, una tradición que por años realizan familias de la zona como los son los Castellano - Ortega.
30 años de "ay, ay, ay"
Este año los Vasallos del Carmen, no realizaron su acostumbrada y alegre danza a las afueras del templo, se unieron al luto que embarga a nuestra nación. No obstante, de una manera muy respetuosa y sencilla, los hombres y mujeres trajeados de rojo y negro, quienes simultáneamente conmemoraron este día su aniversario número 30, dedicaron unas décimas de manera rogativa y de ofrenda a la virgencita a quien le pidieron bendecir y consolar a las víctimas del doble terremoto.
De la voz del vasallo mayor, José Jauere, se escucharon los versos, al tiempo en que iba ingresado al templo los vasallos. Primero entró la imagen del virgen y posteriormente el resto de los miembros haciendo la danza de la cruz.
El Cronista, quien también formó parte de esta manifestación cultural, recordó que cumplieron justamente este jueves 30 años de ser fundado de la mano del reconoció cultor Pio Lara. También contribuyeron en estos inicios Juan Hernández Briseño, Noris Briseño y Edgar García, entre otros.
De esta manera sencilla pero afectiva, los mirandinos honraron a su patrona, La virgen del Monte Carmelo, con fe y fervor, con la esperanza en que vendrán tiempos mejores.