El guardián de la CHET: La historia del joven que a los sobrevivientes del doblete sísmico
Carabobo

El guardián de la CHET: La historia del joven que a los sobrevivientes del doblete sísmico

Luego de su llegada al hospital, pudo localizar a algunos afectados provenientes de ciudades como Morón, La Guaira, Puerto Cabello y Tucacas, quienes venían sin conocimiento tras la tragedia
11 de julio de 2026
Carabobo.- Durante un recorrido por la Ciudad Hospitalaria Dr. Enrique Tejera (CHET) de Valencia, el equipo reporteril de Notitarde tuvo la oportunidad de compartir información con el voluntario humanitario Luis Suárez, un joven que, desde los acontecimientos del terremoto del pasado 24 de junio, se dio a la tarea de localizar a las personas afectadas por los movimientos sísmicos.

Luego de su llegada el día 25 de junio al hospital, pudo localizar a algunos afectados provenientes de ciudades como Morón, La Guaira, Puerto Cabello y Tucacas, quienes venían sin conocimiento alguno sobre la ciudad, el hospital y los laboratorios cercanos. Los dieciséis años que lleva viviendo a dos cuadras del centro médico le han dado la movilidad necesaria como para generar las conexiones entre los laboratorios y los pacientes.

Historias de supervivencia y solidaridad

Suárez recibió al primer niño el día 26 de junio, cuando un médico de emergencias le dijo que el padre de un infante afectado no tenía dónde ir a bañarse y pasar la noche. Fue allí cuando el joven voluntario ofreció su casa para que el progenitor pasara la noche. Allí conoció su historia. Se trataba del hijo de dos padres guaireños, el cual sufrió una fractura en su pierna izquierda luego de que unos escombros de su residencia les cayeran encima. En ese mismo momento, Suárez conoció que la madre de aquel niño, y esposa de aquel hombre, había quedado entre los escombros.

Este testimonio fue un impulso para que el joven se acercara más al personal de la emergencia pediátrica y conociera más casos para ayudarlos. Entonces fue cuando una mujer llegó a las puertas del hospital pidiendo atención médica para su sobrino; se trataba de Migdalia Sanabria, abuela de dos niños y tía de tres, quien llegó con los cinco infantes a la CHET para tener un diagnóstico completo del estado de salud de los pequeños.

Sanabria vivía en La Guaira y, aunque su casa sufrió derrumbes en varias paredes, ninguno de sus nietos padeció un daño mayor. Sin embargo, sus tres sobrinos, que vivían en las cercanías de la costa, quedaron atrapados bajo los escombros durante 12 horas seguidas hasta que un equipo de rescate, bajo el esfuerzo de su padre (quien no se encontraba en casa al momento del terremoto), logró dar con los tres niños y la madre. Se conoció que la madre aún se encontraba en el Hospital de La Guaira cuando el padre, dejando a los hijos a cargo de su abuela, regresó a los escombros para ayudar a otros padres a sacar a sus familiares.

Sanabria llegó a Valencia el 27 de junio con los cinco niños a casa de una hermana ubicada en El Prado, al sur de la ciudad. Fue allí cuando se dirigió a la CHET para tener un diagnóstico completo de los niños, quienes no sufrieron daños graves más allá de una fractura en el brazo izquierdo de su sobrino mayor.

Respuestas inmediatas que salvan vidas

Luego del apoyo que brindó directamente Suárez a Sanabria con unas placas y exámenes que le hacían falta, conoció a Mariángela Colmenares, una mujer oriunda de Puerto Cabello cuya hija de 2 años sufrió una grave lesión en la cabeza, luego de que una viga de la casa donde habitaban le cayera encima. Inmediatamente, Colmenares corrió al hospital de Puerto Cabello junto a su esposo en busca de ayuda. Para ese entonces, el centro médico costero se encontraba colapsado de personas lesionadas y no contaban con los equipos necesarios para hacer la cirugía de emergencia que requería su pequeña.

Fue entonces cuando se trasladaron hasta la CHET donde, gracias a los esfuerzos de Luis Suárez, sus familiares y varias fundaciones que se encontraban en ese momento prestando apoyo a los necesitados, lograron conseguir, en cuestión de pocas horas, los insumos para la operación.
“Fue un momento de desesperación. Cualquier madre entendería lo que es ver que tu hija llora y la ves frente a ti y no puedes hacer nada. Pero gracias a la bendición de Dios Padre Todopoderoso y a los ángeles en la tierra como Luis, pudimos conseguir todo”, relató.

Además de las conexiones que genera, el joven presta su cocina y las habitaciones de su casa para que las familias puedan cocinar los alimentos que compran y los que les donan en el hospital con más tranquilidad.

Detrás de todo este esfuerzo incansable y la voluntad de ayudar de este joven, existe el reflejo de la virtud de aquel ciudadano que, sin retribución alguna, dispone de sus recursos y su tiempo para encontrar el modo de colaborar y contribuir a esas acciones que, detrás de todo, no dejan que el mundo se acabe bajo la indolencia, demostrando que la bondad y el carisma son un reflejo de la buena ciudadanía.
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Editoría de Notitarde