La catástrofe golpea con fuerza a niños, lactantes y adultos mayores con patologías crónicas que, además del daño estructural, sufren el impacto emocional y lesiones físicas por el pánico colectivo
Carabobo.- A cuatro días del fuerte temblor que sacudió a Puerto Cabello, los habitantes del sector El Cambur (parroquia Democracia) enfrentan un panorama desolador. Las réplicas continuas amenazan con desplomar las viviendas ya agrietadas, mientras la comunidad sobrevive sin censos oficiales, atención médica ni ayuda de los consejos comunales. La catástrofe golpea con fuerza a niños, lactantes y adultos mayores con patologías crónicas que, además del daño estructural, sufren el impacto emocional y lesiones físicas por el pánico colectivo.
En La Curva del Mono, en la vivienda de Ana Gutiérrez, donde habitan cinco niños, el sismo arrojó al suelo a los ocupantes y las sillas volaron. Su esposo, con movilidad reducida tras una caída, necesita una silla de ruedas o andadera. Otro familiar padece las secuelas de un ACV, y carecen de medicamentos esenciales como Metformina, Clopidogrel, Aspirina, Atorvastatina e Hidroclorotiazida. Con cada réplica, el terror se apodera de ellos: “No podemos ni correr”, lamenta.
En la calle principal, Johanna Sánchez y su familia duermen prácticamente a la intemperie tras el colapso total de la fachada de su casa. Ante la ausencia de bomberos o rescate, ellos mismos derribaron las partes inestables y comenzaron a levantar las paredes por autogestión.
En Pueblo Nuevo, por Las Escaleras, Gladis Sánchez, madre soltera con cinco hijos —incluida una adolescente con un lactante y niños de 4 y 6 años—, habita un rancho con paredes totalmente cuarteadas. Cerca de allí, Jessica Chirino tuvo que desalojar su vivienda junto a sus tres hijas, de 3, 7 y 9 años, tras el crujido y movimiento de una pared. Ahora duermen en colchones en el porche de una vecina, cerca de dos adultos mayores postrados en cama que carecen de insumos y tratamiento médico. Los severos cortes de luz, de hasta ocho horas, agravan la situación.
Para mitigar la emergencia en El Cambur, los vecinos exigen la dotación inmediata de diversos insumos prioritarios en materia de salud, infraestructura y suministros básicos. En el área médica y de movilidad, se requiere con urgencia el suministro de medicamentos crónicos como Metformina, Clopidogrel, Aspirina, Atorvastatina e Hidroclorotiazida, además de ayudas técnicas que incluyan, al menos, dos sillas de ruedas, andaderas y bastones para adultos mayores con secuelas de ACV o discapacidad, a la par del despliegue de jornadas de salud y apoyo psicológico para contener el trauma postraumático por las constantes réplicas.
Asimismo, en cuanto a infraestructura y vivienda, la comunidad solicita materiales de construcción como cemento, láminas de zinc, vigas y bloques para reparar fachadas e impedir colapsos, una evaluación técnica de riesgos por parte de Protección Civil o Bomberos, y soluciones habitacionales seguras o refugios para las familias que quedaron damnificadas.
Finalmente, para cubrir las necesidades básicas, se hace indispensable la entrega de fórmulas lácteas, pañales y alimentos no perecederos para atender a la infancia y a los menores del sector, junto con la distribución de agua potable y la pronta estabilización del deficiente servicio eléctrico.