El cronista interino reflexiona sobre el papel fundamental que representa el custodio de la memoria e identidad histórica de una ciudad
Carabobo.- En el marco del Día Nacional del Cronista, el actual cronista interino de Puerto Cabello, Nelson Vielma ofreció importantes reflexiones sobre el rol esencial que como custodio de hechos pasados y de la memoria histórica recae en la figura que hoy desempeña.
Haciendo un repaso por el inicio desde la corona española hasta nuestros tiempos, la preservación de la identidad, el resguardo de la herencia moral y patrimonial, además del rescate de la realidad entre tantos mitos y leyendas son la trinidad que enmarca el rol de un cronista.
Saber de historia elemental de un lugar es parte imprescindible de un ser ciudadano. No obstante, comprender de dónde venimos y quiénes somos puede ayudarnos a mejorar nuestro propio entendimiento sobre el por qué estamos como estamos, además de darnos luces sobre hacia dónde vamos.
Pero, ¿cómo es posible casi predecir lo incierto? A través de la noble labor de investigación, contraste, escritura, y divulgación de la historia territorial entre los habitantes, siendo la fuente principal aquella que se ve en un cronista de ciudad.
“El cronista tiene la obligación moral de velar por la preservación de las estructuras patrimoniales y defenderlas ante cualquier situación que las afecte”, resalta Vielma. Asímismo, el historiador expresa que su rol es crucial para desmentir falsas narrativas populares o errores administrativos (como el origen de los nombres de los pueblos a cambios arbitrarios de secretarios en siglos pasados) y abrir el reconocimiento a protagonistas históricos, como los aborígenes y los africanos esclavizados. Ser el cronista es darle lugar a quien lugar merece.
“El cronista se convierte, literalmente, en la memoria activa de una ciudad; si este no funciona o se incapacita, la captación de la memoria histórica se detiene”, expresa el cronista (i) de Puerto Cabello.
El buen cronista es aquel que...
Conforme a la visión de Vielma, todo buen cronista es aquel que no se limita a la teoría de las notarías, sino que hace trabajo de campo para asumir su rol con presencia institucional certificando así los hallazgos de libros e investigaciones aisladas.
A su vez, no solo mira con nostalgia al pasado, sino que tiene que tener un control del presente con orden cronológico para ir sumando a la data que evoluciona junto a la misma sociedad que ha de procurar. Por su parte, destaca la responsabilidad de cumplir este punto “por primera vez” de forma digitalizado.
Por último y quizás elemental, para Vielma resulta necesario desprenderse del ego y procurar el provecho cultural. Un ejemplo fue saber cuándo entregar en custodia ciertos patrimonios a instituciones que les saquen mejor provecho para la comunidad, tal como él hizo al entregar partituras históricas originales de Augusto Brandt a la Escuela de Música local para motivar a los estudiantes.
En sí, el cronista interino de Puerto Cabello nos presenta la visión fundamental que ha de tener aquel que nos recuerda a todos de dónde hemos surgido, en dónde reside nuestro valor y el por qué todos debemos tener nuestro lugar, tanto en la historia como en el clamor.